Liberadas en Madrid siete víctimas de explotación sexual en una operación con 24 detenidos. EFE/Mariscal
Liberadas en Madrid siete víctimas de explotación sexual en una operación con 24 detenidos. EFE/Mariscal

Liberadas en Madrid siete víctimas de explotación sexual en una operación con 24 detenidos

Madrid (EFE).- La Policía Nacional ha liberado a siete mujeres víctimas de explotación sexual que estaban retenidas en diversos inmuebles de Madrid obligadas a ejercer la prostitución en turnos de 24 horas y a traficar con estupefacientes.

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Los agentes han detenido a 24 personas por su presunta participación en esta organización, que captaba a sus víctimas en Colombia y que obtuvieron un beneficio de más de medio millón de euros con su actividad ilícita, ha informado este martes la Jefatura Superior de Policía de Madrid.

Tras pasar a disposición judicial como supuestos autores de delitos de trata de seres humanos, prostitución, contra la salud pública, blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal, los dos cabecillas ingresaron en prisión.

Las siete mujeres fueron liberadas a comienzos de noviembre después que la Policía realizarse seis registros en localidades del sur de Madrid como Leganés, Getafe o Fuenlabrada. No obstante, los agentes han localizado a más de 30 víctimas potenciales, procedentes de Colombia, Paraguay o República Dominicana.

La investigación comenzó en diciembre de 2022 tras una llamada al teléfono de atención a las víctimas de trata de una mujer que denunció que estaba sometida por esta red, a cuyo testimonio se unió el de otras cinco jóvenes que manifestaron haber sido captadas por dos mujeres que organizaban vuelos desde Colombia a España.

«Las captaban por el boca a boca o por redes sociales y les ofrecían la posibilidad de tener una vida mejor», ha señalado en declaraciones a los periodistas el jefe de investigación de la sección de trata de seres humanos de la Brigada Provincial de Extranjería.

Una mujer las distribuía en Madrid

Una vez en Madrid eran entregadas a una mujer que se encargaba de su colocación y distribución dentro de un circuito de pisos y chalets donde eran obligadas a ejercer la prostitución para solventar una deuda contraída con el viaje y la estancia en el país, «que no acababa nunca».

Las víctimas, que en un primer momento no eran conscientes de ser víctimas de explotación, eran obligadas a prostituirse en condiciones insalubres en turnos de 24 horas. Además, los arrestados adoptaban numerosas medidas de seguridad para dificultar la localización de los pisos.

Las mujeres no tenían permitido salir de los inmuebles durante los primeros 21 días y convivían hacinadas en habitaciones con literas en grupos de 10 o 15 personas. En cada cama, ha señalado el investigador, podrían llegar a dormir hasta tres personas.

Estaban sometidas a una vigilancia estricta por mujeres miembros de la organización, que se distribuían en tres turnos en los diferentes inmuebles, y a través de cámaras de vigilancia.

Los detenidos publicitaban a sus víctimas en páginas web de prostitución y en otros espacios y si el cliente lo solicitaba les forzaban a consumir sustancias estupefacientes.

Además, les obligaban a transportar las drogas cuando salían del domicilio, bajo amenaza de castigos o expulsión de estas viviendas, que también operaban como puntos de venta de todo tipo de sustancias.

Bizums y blanqueo 

Para dificultar también el rastreo de los cerca de 600.000 euros que obtuvieron de beneficio los miembros de la organización utilizaban cada día una cuenta bancaria diferente y asociada a diversos números de teléfono, en los que, a través de 2.000 envíos de Bizum, recibieron la mitad de sus ganancias.

Tras el análisis de estos movimientos los agentes llegaron a la conclusión de la existencia de un entramado financiero con el que la red diversificaba las ganancias obtenidas de la explotación sexual y el tráfico de drogas. Parte de ese dinero lo empleaban para la compraventa de joyas y otros efectos de valor.

La investigación continúa abierta a la espera de efectuar los análisis de las cuentas bancarias de la organización.

De los clubes a los pisos

La trata de seres humanos con fines de explotación sexual, ha apuntado el investigador, está desplazándose de los ‘puticlubes’ tradicionales a inmuebles privados en los que tienen a sus víctimas hacinadas y más escondidas de los ojos de las autoridades.

Ello implica mayores dificultades a la hora de realizar registros, pero la «excelente colaboración» con la Fiscalía de Extranjería permite liberar a las víctimas y desarticular las organizaciones, como en las operaciones dadas a conocer en la última semana en Madrid y Valencia, con 25 mujeres rescatadas y 21 arrestados. La Policía Nacional recuerda que la vía más importante para poder ayudar a las víctimas de explotación sexual es poner el hecho en conocimiento de las autoridades, en el teléfono 900105090 y en el correo electrónico trata@policia.es.