Madrid (EFE).- La obras del túnel sur, en sentido entrada a Madrid, del soterramiento de la A-5 ya se han ejecutado, y, según ha destacado el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, con «adelanto» pese a las lluvias de enero y febrero y la falta de suministros por la situación bélica en Oriente Medio.
Almeida ha visitado este lunes la parte del túnel sur, que va desde el enlace de la avenida de Padre Piquer hasta el punto donde se conectará con el subterráneo de la M-30 de la avenida de Portugal, donde aún se sitúa una pared de tierra que enlazará con la vía de circunvalación y que será demolida en las próximas semanas.
«Estamos acometiendo sin duda la mayor transformación urbana que ha habido en la ciudad de Madrid a lo largo de las últimas décadas (…) continuamos agradeciendo a todos los vecinos de esta zona la generosidad y la paciencia que están teniendo porque somos conscientes de que se han producido afecciones en el corte de servicios y suministros», ha subrayado.
Entre los beneficios que, según el alcalde, conllevará esta intervención (tanto túnel norte como sur) está una reducción de tráfico del 90 %, ya que los más de 80.000 vehículos que cruzan la A-5 a diario quedarán cubiertos por el subterráneo, lo que hará también que se reduzca la contaminación.
Un gran eje verde de 3,2 kilómetros
Con un presupuesto de 400 millones de euros, esta obra afecta a 100.000 metros cuadrados.
Así, el espacio que hoy ocupa el asfalto de la carretera se transformará en un gran eje verde de 3,2 kilómetros, transitable para los ciudadanos, y será un corredor naturalizado que conectará, a su vez, con Madrid Río, la Casa de Campo y la Cuña Verde de Latina.
En la excavación del túnel sur han trabajado 600 operarios y más de 400 máquinas han estado funcionado al mismo tiempo.
La excavación total del túnel en los dos sentidos está ejecutada al 83 %, al 100 % en sentido entrada a Madrid y al 70 % en sentido salida (túnel norte), que se prevé que esté excavado por completo en el mes de mayo.
En junio se comenzarán a colocar las vigas de las estructuras de Batán y Boadilla, que finalizarán en julio, favoreciendo así la disminución del ruido de la obra.
A la vuelta del verano, mientras se realizan las conexiones de los túneles con los sistemas de la M-30 (ventilación, salidas de emergencias, cámaras, extractores…) y la fase de pruebas, se iniciará la urbanización del Paseo Verde del Suroeste en la superficie, que permitirá acabar con la barrera que ha supuesto la autovía desde 1968 para los vecinos de los barrios de Lucero, Aluche y Las Águilas, del distrito de Latina, con los de Campamento (Latina) y Casa de Campo (Moncloa-Aravaca).








