Almudena Heredero, directora de la programación de San Isidro 2026, junto a Guillermo García de la Hoz, ceramista y coordinador de la exposición 'El Botijo revisitado. EFE/Ana Márquez
Almudena Heredero, directora de la programación de San Isidro 2026, junto a Guillermo García de la Hoz, ceramista y coordinador de la exposición 'El Botijo revisitado. EFE/Ana Márquez

Lo castizo se reinventa en un San Isidro entre botijos abstractos y gallinejas Michelin

Ana Márquez |

Madrid (EFE).- Las fiestas de San Isidro reinventan la tradición madrileña con botijos convertidos en esculturas contemporáneas, trajes castizos reinterpretados y gallinejas con sello Michelin en una programación cultural que amplía la mirada contemporánea sobre lo castizo.

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Dentro de la programación de San Isidro, diseñada este año por la directora artística Almudena Heredero (Madrid, 1971), se ha incorporado por primera vez la tradición —a través de la artesanía, la moda y la gastronomía— como eje central de las celebraciones madrileñas.

Aspecto de la muestra El Botijo revisiitado, abierta hasta el 17 de mayo en la Central de Diseño de Matadero Madrid. EFE/Ana Márquez

“Mantener y consolidar” es la idea de tradición con la que ha trabajado Heredero en estas fiestas, en colaboración con la Federación de Grupos Tradicionales de Madrid, con el objetivo de poner en valor las costumbres madrileñas desde “un punto de vista contemporáneo”.

Este San Isidro quiere alejarse de “la percepción de que lo castizo es un disfraz”, porque, según Heredero, “es un traje”, y resignificarse como una festividad popular que “no es una identidad en sí”, sino “un cúmulo de cosas” que construyen Madrid desde “todo lo que nos hace únicos”.

Entre las actividades destaca el desfile de RE-CHULOS en Las Vistillas, donde se reinterpretará el traje castizo a partir de prendas donadas a Cáritas. También se ofrecerá una receta descargable del chef madrileño Javi Estévez —galardonado con una estrella Michelin y dos soles Repsol— con su versión del bocadillo de entresijos y gallinejas.

En esa línea de reinterpretación de la tradición se ha programado la muestra El Botijo revisionado, abierta hasta el 17 de mayo en la Central de Diseño de Matadero Madrid. La exposición reúne piezas de 50 ceramistas emergentes que revisitan el botijo desde una mirada contemporánea y ha sido coordinada por el ceramista Guillermo García de Hoz.

Visión actual del botijo

«Solo había una premisa: que se reconociera el botijo», asegura García en una entrevista con EFE, en la que recuerda que el origen de las fiestas de San Isidro proviene de la tradición de que el santo hacía aparecer agua donde no la había y así «darle una vuelta» de tuerca al objeto cotidiano que es el botijo.

Así, los ceramistas de la Escuela Municipal de Cerámica de la Moncloa han mostrado su versión actual de este elemento de la alfarería, desde un bote de detergente Colón hasta pájaros y botijos abstractos fácilmente reconocibles.

«La cerámica y el barro están presentes en mucho más lugares de los que nos pensamos, del implante de dientes a los materiales de un cohete espacial. Es una unión que seguirá y no quedará atrás», defiende García.

La alfarería mira al futuro

Una idea que casa con la defensa del barro que lleva haciendo durante 44 ediciones la Feria de la Cacharrería que vuelve a instalarse en la madrileña plaza de Comendadora, del 14 al 17 de mayo, para acercar «la artesanía y el oficio al gran público».

José Alejandro Pajares, es la quinta generación de alfareros que mantiene el oficio familiar en el taller Alfafería Pajares en el municipio de Arroyo de la Luz (Extremadura), y es el encargado de la coordinación de esta feria que mostrará el trabajo de decenas de ceramistas de todos los puntos del país.

«La alfarería aúna lo ornamental con lo funcional y en esta edición apostaremos por la temática animal», ha explicado a EFE Pajares, quien ha asegurado que así se podrán ver piezas únicas «creadas con técnicas tradicionales con una mirada contemporánea».

La Feria de la Cacharrería cuenta con cuarenta años de arraigo a San Isidro y el interés por la cerámica es «creciente», según comenta Pajares, entre los alfareros se dan cuenta de que la gente joven demuestra «aprecio a lo artesano y se involucran», «no solo apostando por piezas artesanas» sino que se interesan también por el proceso y dan valor al tiempo de creación.