Javier Lara, propietario de Autoescuela Lara, que cuenta con 65 centros en la Comunidad de Madrid. EFE/ Rubén S. Lesmas
Javier Lara, propietario de Autoescuela Lara, que cuenta con 65 centros en la Comunidad de Madrid. EFE/ Rubén S. Lesmas

Las autoescuelas de Madrid piden a Tráfico más exámenes prácticos del carné de conducir

Rubén S. Lesmas |

Móstoles (EFE).- Las autoescuelas madrileñas están molestas con la Dirección General de Tráfico (DGT) por la “carencia estructural de examinadores”, un problema que el organismo pretende resolver con un nuevo plan para examinar los sábados en los centros de Móstoles y Alcalá de Henares, pero que el sector considera “otro parche que no soluciona el problema de fondo”.

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El origen de este conflicto está en el llamado Plan PRO, una iniciativa puesta en marcha por la DGT que consiste en realizar exámenes extraordinarios los sábados en las provincias con mayores retrasos para intentar reducir las listas de espera.

Tanto la Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE) como asociaciones regionales, como APAMAD en la Comunidad de Madrid, insisten en que la situación actual es consecuencia de un “cúmulo de factores” arrastrados desde hace más de diez años y que solo se soluciona “con más examinadores o, en todo caso, con más exámenes”.

“Ahora mismo la situación, ya no solo en Madrid sino a nivel nacional, es que faltan exámenes prácticos. No hay examinadores suficientes para abarcar toda la demanda”, explica a EFE Javier Lara, propietario de Autoescuela Lara, que cuenta con 65 centros en la Comunidad de Madrid.

Lara asegura que “en muchos lugares los alumnos tienen que esperar hasta cinco o seis meses para examinarse”, aunque reconoce que en Madrid la situación es algo mejor: “en Móstoles la espera puede rondar los tres meses desde que el alumno está preparado”.

“También depende del tamaño de la autoescuela y de sus resultados, pero no podemos decirle a un alumno ‘prepárate ya’ si no sabemos cuándo tendrá examen”, añade este profesor que considera que el Plan PRO tiene “lagunas” y subraya que no se implantará en todos los centros de examen, sino solo en los que acumulan mayores retrasos.

También faltan profesores

El núcleo del plan, que comenzó a aplicarse hace algo más de un mes, consiste en organizar exámenes los sábados con examinadores de la misma ciudad o desplazados desde otras provincias, con una media de 19 o 20 aspirantes por funcionario.

“Se ha hecho en Pamplona y Lleida y se va a aplicar en Almería, Mallorca y Canarias. Es un ‘miniparche’: en un sábado puedes examinar a 200 o 300 personas y eso es insuficiente. Hay que buscar una solución estable y sostenida en el tiempo”, recalca.

Como alternativa, plantea una medida que considera “más eficaz a medio plazo”: habilitar horas extraordinarias de lunes a jueves por la tarde, con carácter voluntario y una retribución adecuada para los examinadores.

El sector también muestra su preocupación por la falta de profesores de formación vial y como solución de las autoescuelas se pide agilizar la obtención de los títulos, ya que actualmente el acceso pasa por un módulo de FP de dos años o por el título de la DGT, de unos dos años y medio.

“Estamos impartiendo certificados de profesionalidad que permiten ser profesor en seis meses. Pero si hay más profesores, habrá más alumnos preparados para examinarse y, sin más examinadores, crecerá la lista de espera”, advierte Lara.

Un círculo vicioso que, a largo plazo, solo se resolverá con un aumento estable y suficiente de examinadores, ya que, aunque en los últimos años se han incorporado nuevos efectivos, su número sigue siendo insuficiente y muchos son interinos.

“Queremos más exámenes. No sé si la solución pasa por más examinadores o por que trabajen más horas, pero no más parches”, insiste Lara, que no cree que el aspecto económico sea el principal freno para convocar nuevas plazas, ya que las tasas que pagan los aspirantes “lo compensarían”.

Desde la patronal y las asociaciones de autoescuelas reclaman soluciones más imaginativas y miran a modelos de otros países europeos, como Portugal, donde conviven sistemas públicos y concertados para agilizar los exámenes, como ocurre en las ITV.