El nuevo urbanismo contempla «ciudades compactas» más sostenibles, según experto

Madrid, 21 sep (EFE).- «Compactar» las ciudades permitiría urbes con una movilidad más sostenible, sostiene el arquitecto y catedrático de la Universidad Europea, José Luis Penelas, quien se muestra, no obstante, más partidario de crear nuevas metrópolis, con inversiones en infraestructuras, tecnología o investigación, pero pensando siempre en las personas, en «los aspectos ontológicos».

Penelas asegura en el marco de la celebración de la Semana Europea de la Movilidad -cuyo lema es «Mejores conexiones»- que es necesario construir ciudades con la mira puesta de aquí a diez, quince o veinte años, porque la ciudad del futuro pasa por el concepto de «compacidad».

Las ciudades «cuanto más compactas son, mucho más sostenibles», porque liberan mucho más espacio verde, son menos agresivas con el suelo, los desplazamientos son menores, la movilidad es mucho más eficaz, se consume menos, se gasta menos en combustible y las bolsas de calor se reducen, asegura el experto en urbanismo.

Y uno de los aspectos que influirá en el cambio del concepto y diseño de las ciudades es el «transporte tridimensional, sostiene, con vehículos que irán por el aire» -que «ya existen en algunos países»-, se piensa «en una ciudad bidimensional y la ciudad tridimensional ya está aquí».

El catedrático de la Universidad Europea sostiene que con ello surgirán «ciudades totalmente distintas», con la posibilidad de poner parques en las partes superiores de los edificios o hacer parques sobre autopistas verdes, eso es «totalmente posible y es menos caro que lo que tenemos ahora y redundaría en beneficio de todos y en la salud de todos los ciudadanos».

Las actuales son ciudades «maquilladas», pero no se resuelven los problemas, se pueden mejorar, pero «no será una mejoría total».

Es necesario, asegura Penelas, «replantearse» el diseño urbano, porque se han proyectado ciudades, barrios «basándonos en las ciudades tal como se han diseñado en los últimos 20 siglos», un concepto que «está obsoleto».

Propone nuevos sistemas de pensamiento, para integrar las nuevas tecnologías, los nuevos sistemas computacionales que sean capaces de ir incorporando todas las nuevos sistemas para generarlas, «que están basadas en la interioridad del ser humano».

Son ciudades que deben llegar a funcionar «con gasto de energía cero, que se puede llegar a conseguir», con la hipermovilidad que se extiende a todos los sistemas y «cambiando de mentalidad».

Para ello plantea hacer una inversión espacial en cuanto a la ubicación y reubicación de todos los elementos que componen una ciudad, un proceso que se haría «por capas», contemplando una para los peatones, otra para la movilidad de patinetes o bicicletas, que tienen otro grado y nunca deberían estar al mismo nivel que los automóviles, lo que se realiza mediante la elevación de infraestructuras.

Es lo que Penelas denomina la «movilidad amable», que consistiría en un nuevo concepto de urbanismo, entendiéndola como una «extensión e interconexión propia con los sentidos del ser humano», como la vista, el tacto, entre otros, que pueden prolongarse a todos los elementos de la ciudad, en «una especie de organismo vivo basado en el crecimiento celular y basado en la naturaleza».

Plantea como un ejemplo de ello a las «ciudades bosque», que serían transitables, pero vistas desde el aire «prácticamente no se ve como una ciudad sino como un gran sistema verde, creando un microclima a escala urbana, y que es lo que se reclama actualmente».

Es decir, la «interiorización» de las ciudades por el ser humano, diseñadas desde los sentidos, desde la percepción, no solo desde lo físico, unos «organismos vivos» que serían cambiantes y se irían adaptando en tiempo real a las necesidades demandas por la sociedad, los sistemas políticos, económicos, entre otros.

Este tipo de ciudad a la que denomina «hiperfluida, aún no está construida», aunque lo planteó para ciudades de Corea del Sur, donde se integra la naturaleza, los sistemas hídricos, una interconexión de sistemas y funciones, una ciudad interconectada, no separada por zonas, de manera que todo estuviera integrado en zonas de educación, ocio, empresariales, con la naturaleza en la urbe.

«Sería una reinvención de lo que son las ciudades de hoy», subraya Penelas.

En España, está el ejemplo de Vitoria, pero también el de la «peatonalización de Madrid, que lleva incrementando los sistemas peatonales, y que la hace la ciudad de los habitantes», pero es un «proceso muy lento», por lo que propone hacer una actuación «muchísimo más radical y quirúrgica».