En la imagen, una persona camina bajo la lluvia en el centro de València, en el mes de diciembre. EFE/Ana Escobar/Archivo

La Comunitat Valenciana despide un invierno que ha sido «muy cálido y húmedo», según Aemet

València (EFE).- El invierno 2025-2026 (meses de diciembre, enero y febrero) ha sido en la Comunitat Valenciana muy cálido, con una temperatura media 1,3 grados superior al promedio normal, y húmedo, con una precipitación media un 53 % superior a la del promedio climático del periodo 1991-2020.

Ha sido el sexto invierno más cálido y el decimotercero más húmedo desde 1950, con una temperatura media de 9,9 grados, frente al promedio normal de 8,6 grados, y una precipitación de 191,8 litros por metro cuadrado, frente a los 125,1 litros por metro cuadrado de media del periodo 1991-2020, según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

Asimismo, con los datos de insolación estimados desde satélite, este ha sido el invierno con menos insolación en la Comunitat Valenciana desde 2010.

Una bandada de ibis y gaviotas sobrevuelan los arrozales de la Albufera, en Valencia, a finales de diciembre. EFE/Kai Försterling

Picos cálidos de temperatura

En cuanto a la temperatura, ha habido cinco picos cálidos muy destacados, cuatro de ellos en febrero y, aunque no hubo ninguna ola de frío, hubo un par de episodios el 25 de diciembre, día de Navidad, y el 6 de enero, día de Reyes, en los que la temperatura bajó significativamente por debajo del promedio normal.

Febrero fue el tercer mes de febrero más cálido desde al menos 1950, tras febrero de 1990 y de 2020. En los observatorios de Castellón y València solo hay un precedente de un febrero tan cálido, el de 1937, y en el observatorio de Alicante es el cuarto más cálido, tras 1937, 1990 y 2007.

La causa de esta gran anomalía han sido los continuos temporales de viento de poniente, que condujeron masas de aire templadas en origen, incluso en algún caso de origen tropical. El 11 de febrero fue el día de invierno más cálido en la Comunitat desde que hay registros, con mínimas de 19.5 grados en Castellón, 19.1 en València y 18.5 en Alicante.

Varias personas con paraguas en València, en una de las jornadas de lluvia de este mes de marzo. EFE/Biel Aliño

Temporales con aviso rojo

En cuanto a las lluvias, este trimestre ha sido el sexto más húmedo de los últimos seis años. En diciembre hubo cuatro temporales muy destacados que dieron lugar a la activación del aviso rojo en los litorales de la provincia de Valencia los días 14, 15 y 28 (en este caso solo en el litoral sur).

El día de más adversidad de diciembre fue el 28, cuando una borrasca provocó tormentas y 2.057 descargas procedentes de rayos que impactaron dentro del territorio de la Comunitat Valenciana, el máximo histórico de este mes, y se llegaron a acumular 200 litros por metro cuadrado en algunos puntos.

En enero se produjeron dos importantes temporales (entre el 3 y el 6 de enero y el día 20), mientras que febrero tuvo un déficit pluviométrico del 47 % por la anómala circulación de frentes y de temporales de viento de poniente que conducen masas de aire que llegan resecas.

El día de viento más intenso fue el 14 de febrero, cuando se activó el aviso rojo en la provincia de Castellón por rachas superiores a 130-140 km/h.

Dos artistas falleros trabajan protegiendo de la lluvia un grupo de ninots en València. EFE/Ana Escobar

El invierno de marzo

Fuera del trimestre invernal, en marzo se han producido dos temporales que han dejado lluvias generalizadas: los días 5 y 6 y el día 10, que afectó sobre todo a Alicante, especialmente a la zona de Elche.

La causa de este invierno húmedo y ventoso, que ha continuado en marzo, se explica por la anómala presencia casi permanente de bajas presiones asociadas al chorro polar al sur de las Islas Británicas, que favoreció la continua circulación de frentes y de temporales de viento de poniente, con hasta catorce borrascas de gran impacto.

Con los datos hasta el 18 de marzo, el inicio del año hidrológico 2025-2026, que comenzó el 1 de octubre, tiene un carácter muy húmedo, con un 43 % más de precipitación que la del promedio normal.