Aspe (Alicante) (EFE).- Ocho chicas y chicos de entre 14 y 18 años recorrerán a partir del próximo 28 de marzo y durante cinco días del Camino de Santiago alejados de dispositivos y redes sociales, un reto para desengancharles del móvil y que experimenten una (nueva) forma de relacionarse sin tecnología de por medio. EFE/Gonzalo Soria.

Un Camino de Santiago sin dispositivos para desenganchar del móvil a los adolescentes

Aspe (Alicante) (EFE).- Ocho chicas y chicos de entre 14 y 18 años recorrerán a partir del próximo 28 de marzo y durante cinco días del Camino de Santiago alejados de dispositivos y redes sociales, un reto para desengancharles del móvil y que experimenten una (nueva) forma de relacionarse sin tecnología de por medio.

Esta original idea del psicólogo de Aspe (Alicante) Gonzalo Soria, el coordinador, y en la que participan el también psicólogo Orlando García y la educadora Vanesa Elvira está dirigida a una generación que casi considera el móvil como un apéndice de su cuerpo hasta el punto de sentir ansiedad cuando se quedan sin batería, les falta la cobertura o se les acaban los datos (enfermedad bautizada como nomofobia).

«Al decirles que van a estar una semana sin teléfonos, imagínate, al principio se sienten desubicados pero a las pocas horas se olvidan y vemos que aprovechan el momento para hablar, caminar y seguir hablando», ha destacado a EFE Gonzalo Soria.

Quinta edición de ‘Desconecta en el Camino’

Ha señalado que «muchos de estos jóvenes utilizan el móvil más de cinco horas al día, algunos incluso el doble, y durante el Camino descubren que pueden interactuar con otros chavales sin que lo altere ningún medio tecnológico».

La que arranca en unos días será la quinta edición de ‘Desconecta en el Camino’, una iniciativa surgida en 2021 por los efectos nocivos del abuso de los móviles que, entre otros efectos, favorece el aislamiento de los adolescentes hasta el punto de que cada vez hay más casos de los que limitan su ocio tras el instituto a encerrarse en su cuarto, incapaces de entablar conversaciones cara a cara.

«Los móviles, relojes, tarjetas y dinero se quedan en casa», ha subrayado el psicólogo, «de manera que durante el Camino se evita la tentación de subir fotos a los estados, colgar ‘stories’ o compartir vídeos» en Tik-Tok.

Una chica consulta su teléfono móvil. EFE/ J.M. García/Archivo

‘¿Te ha pasado algo?’

Una de las jóvenes que ha participado en años anteriores, de 17 años, estaba enganchada nueve horas al móvil y subía de 15 a 20 historias diarias, por lo que al poco de irse sus contactos trataban de escribirle preguntándo «¿te ha pasado algo?».

«Es complicado porque estamos hablando de una generación que ha nacido con el móvil en la cuna y aprender a relacionarse cara a cara, a quedar con otros y a reírse juntos» parece una nueva experiencia que engancha a los participantes, al descubrir que «existe vida más allá del móvil».

Durante las etapas en Galicia, el equipo terapéutico dialoga individualmente con los adolescentes de variedad de cuestiones aunque algunas vinculadas con las redes sociales, por ejemplo, la contradicción de tener mil «amigos virtuales» sin ser capaces de quedar con uno solo de ellos.

Por las tardes, ya en el albergue antes o después de la cena, se organizan terapias grupales sentados en círculo en torno a las adicciones.

Empezar a descubrirte

Carla González García, de 17 años, hizo el Camino hace dos años después de que Gonzalo, Vanesa y Orlando dieran una charla en su instituto y ha explicado a EFE que en esa semana se dio cuenta de que «no había sido realmente consciente del tiempo que usaba el teléfono», en su caso entre 6 y 7 horas diarias.

«Empiezas a verlo y también a relacionarte con los demás de manera real, sabiendo quien eres y sin tener ese estímulo externo por parte de otras personas que no conoces», ha continuado la joven, «porque al final lo que ves en las redes sociales no es gente que está en tu vida».

Durante el Camino, «te preocupas más de ser una persona agradable y con la que se pueda hablar que de estar pendiente de lo bien que llevo el pelo o si voy más o menos guapa para colgarlo», ha señalado.

Aunque hace cinco años apenas se apuntaron jóvenes, los buenos resultados han hecho correr la voz entre los chavales y en la última edición se recibieron casi 90 peticiones para sólo ocho plazas.

El Camino arrancará el 28 de marzo en Sarriá, desde donde se caminará a Portomarín, Palas de Rei, Arzúa y Pedrouzo antes de llegar 116 kilómetros después a Santiago, con noche final en la hospedería de San Martín Pinario antes del regreso a sus hogares

Entonces, unos volverán a caer en las antiguas costumbres impulsivas con las redes pero pasarán a gestionar más racionalmente la tecnología reduciendo «drásticamente» el tiempo a favor de más contacto con amigos.