València (EFE).- El máximo responsable de la Guardia Civil en la Comunitat Valenciana, el general José Antonio Fernández de Luz, repasa en una entrevista con la Agencia EFE los principales retos a los que se enfrenta la Comunitat en materia de seguridad y recuerda que, casi 19 meses después de la dana, la Guardia Civil sigue buscando los cuerpos de Elisabeth y Francisco, dos de las víctimas mortales de las riadas.
«Los guardias civiles somos muy insistentes, también para buscar a víctimas. La esperanza es lo último que se queda», sostiene al ser preguntado por las labores de búsqueda de dos de las 230 víctimas mortales de la dana, entre ellas un guardia del puesto de Paiporta y la mujer de otro agente.
«Mínimo cada 15 días constituimos un dispositivo de búsqueda para volver a mirar donde ya hemos estado o en zonas que nos puedan indicar los expertos en la materia», añade.
Fernández de Luz (1967, Villalpardo, Cuenca), acumula más de 40 años de experiencia en el cuerpo, desde la sección de Tráfico hasta las máximas responsabilidades en los servicios de Información o al frente de la Comandancia Provincial de Valencia.
La dana también dejó un fuerte impacto en decenas de cuarteles de la Guardia Civil de toda la provincia de Valencia. En los últimos meses se ha completado prácticamente la rehabilitación de los siete más dañados: Alfafar, Buñol, Llombai, Benaguasil, Requena, Chiva y Paiporta, con una inversión de más de 6,6 millones de euros.
En el caso de Utiel, donde no será posible la reconstrucción, se habilitarán de momento unas antiguas casetas de peones camineros, hasta que las nuevas dependencias estén concluidas «en unos cinco años, calculo».

El fenómeno de la ciberdelincuencia
Preguntado por cuáles son las mayores preocupaciones en su día a día, Fernández de Luz señala la ciberdelincuencia y la violencia machista como dos de los más importantes retos a los que se enfrenta el cuerpo en la actualidad, además de la creciente actividad de las mafias internacionales, que tiene especial presencia en el sur de la región.
Y es que los delitos informáticos han pasado de ser prácticamente residuales a ocupar el 20 % del total de la delincuencia denunciada, con un crecimiento del 23 % en el último cuatrimestre.
El general hace hincapié en la prevención. «El ciberdelincuente juega mucho con la ingeniería social y con la sensibilidad de las personas. Probablemente si nos parásemos a pensar 10 segundos determinadas acciones que hacemos a través de internet no las haríamos».
El incremento de este tipo de delitos exige una formación específica por parte de los guardias civiles, cuya vanguardia en esta materia son los equipos Arroba, que reciben formación continuada incluso por parte de empresas especializadas en ciberseguridad.
«La Guardia Civil está asumiendo denuncias incluso fuera de su demarcación para potenciar la investigación de sus equipos Arroba. Queremos asumirlas porque estamos apostando mucho por la investigación, que es muy compleja y que, en definitiva, requiere formación y mentalización por parte de la ciudadanía».

Violencia Machista: Un reto de recursos y seguimiento
La Guardia Civil maneja 11.000 casos activos de violencia machista en la Comunitat Valenciana, una cifra que revela la profundidad y complejidad del problema.
«Es un tipo de delincuencia que es muy difícil de prevenir, porque se suele producir en el ámbito privado. La Guardia Civil protege a las víctimas, pero también pone el foco en el agresor… hay cierto perfil de agresor que tenemos más vigilado».
En situaciones críticas el esfuerzo es total. «Hay días que tenemos gente permanente con la víctima. Es que es necesario… Lo que no puede ocurrir nunca es que una víctima muera porque no hemos estado. Eso sería imperdonable para nosotros».
El general describe protocolos estrictos de supervisión tanto presencial como telefónica que, aunque admite que pueden resultar molestos para la víctima, son vitales. En casos extremos, explica, «lo que hacemos con el autor es detenerlo».
Crimen organizado y armas de guerra
Otra de las preocupaciones del máximo responsable de la VI zona de la Guardia Civil es la delincuencia organizada, asentada especialmente en Alicante y Valencia.
Especialmente en el sur de Alicante, la Guardia Civil enfrenta una realidad de «ejecuciones por ajustes de cuentas entre bandas rivales», en la que cada vez se observan métodos más «profesionalizados» y el uso de armas de guerra procedentes de países del este de Europa, un hecho ante el que el general no oculta su preocupación.
Respecto a la implantación territorial de la Guardia Civil, el general admite que es complicado cubrir las vacantes que surgen en determinados puestos de la «España vaciada», explica que normalmente se ocupan de forma forzosa y alaba la coordinación con las policías locales.
«Sería bueno que los pequeños municipios profundizasen en la posibilidad de mancomunar los servicios de Policía Local. cuando se aglutinan recursos se elimina carga administrativa, hay una mayor eficiencia y más prevención, más agentes en la calle», añade.
Actualmente, la plantilla de la Guardia Civil en la Comunitat Valenciana está cubierta al 90 % y cuenta con unos 7.000 agentes, sin contar con los de Tráfico, que son aproximadamente un millar más.
«Por lo general, la Comunitat es un destino atractivo para la Guardia Civil, no cuesta demasiado cubrir las plazas. De todos modos, yo le doy mucha importancia al buen estado de los cuarteles, porque suponen un impulso para que la gente viva mejor y compensar la carestía de la vivienda», concluye.










