València (EFE).- La Universitat Politècnica de València (UPV) ha lanzado una campaña de recaudación de fondos para ayudar a Nariman y Roba Irheem, las dos hermanas gazatíes cuya salida de Palestina promovió este centro universitario valenciano, al que llegaron finalmente el pasado 2 de junio para seguir su formación.
El objetivo es recaudar 12.000 euros para cubrir sus gastos cotidianos durante un año, lo que se traduce en 500 euros mensuales para cada una, destinados a alimentación, transporte, material académico, comunicaciones, vestuario y ocio.
«Ambas sobrevivieron a bombardeos, desplazamientos, hambre e intimidación, sin renunciar a su educación ni a sus valores», ha asegurado José Francisco Monserrat, vicerrector de Internacionalización y Comunicación de la UPV.
Con esta campaña se busca «ofrecerles una oportunidad real de reconstruir su vida y continuar sus estudios con dignidad», ya que «vinieron sin nada, cuando salieron de Gaza en la frontera se lo quitaron absolutamente todo, sin ropa, sin ordenador y sin nada de lo básico que necesita un estudiante para poder desempeñarse en los estudios como corresponde».
Según Monserrat, residencia, estudios y acompañamiento institucional ya están garantizados mediante diferentes acuerdos de colaboración, «pero queremos ir un poco más allá: queremos que puedan vivir como cualquier otra estudiante”.
Las donaciones se pueden hacer directamente a través de la página web https://mecenazgo.upv.es/estudiantesgaza, creada para tal efecto por el área de mecenazgo de la UPV, indica Monserrat en un comunicado remitido por la UPV. Hasta ahora se ha cumplido más del 60 % del objetivo, algo más de 7.300 euros.

Alumnas invitadas
Nariman y Roba han sido acogidas como alumnas invitadas por la UPV, y ambas inician este camino respaldadas por el apoyo institucional y por una trayectoria académica «que habla de su esfuerzo y determinación», según la universidad.
Nariman, graduada en Tawjihi en 2023 con una nota media de 9,91, tiene una destacada formación previa en Ingeniería de Ciberseguridad y Roba, más joven, comparte un sólido expediente académico y la misma vocación por continuar sus estudios.
«Ambas afrontan este reto con la misma resiliencia que les ha permitido seguir aprendiendo incluso en las condiciones más adversas», afirma Monserrat, que señala que ambas hermanas han vivido una historia personal «muy dura».
En los próximos meses, su día a día estará centrado en la preparación del examen de acceso a la universidad, que realizarán a través de la UNED, antes de poder matricularse oficialmente en la Universitat Politècnica de València.
«Los gazatíes nos merecemos sonreír y vivir como los demás»
En una rueda de prensa que ofrecieron esta semana, ambas señalaron las condiciones que han dejado atrás y lo esperanzadas y agradecidas que se sienten tras el complejo proceso diplomático que ha permitido su llegada a València.
«Lo que estamos viviendo allí es horrible, todo el mundo me decía que era imposible salir, pero aquí estamos y vamos a haceros sentir orgullosos. Los gazatíes no somos terroristas, somos personas inteligentes, capaces de estudiar cualquier carrera, y nos merecemos sonreír y vivir como todos los demás», señalaba Nariman, de 20 años, junto a su hermana Roba, de 19.
El rector de la UPV, José Esteban Capilla, agradecía públicamente la mediación de tres ministerios españoles, los consulados españoles de Jerusalén y Ammán, y la embajada de Israel en España, cuyo papel en la operación «ha sido imprescindible».
«Todo el mundo nos decía que era imposible, que jamás conseguiríamos salir, pero lo hemos logrado. Estamos aquí y nuestra mera presencia es un mensaje de esperanza para todos los gazatíes. Se puede conseguir», celebraba Nariman.
El rector recordaba que esta historia comenzó en el verano de 2024, cuando el Consejo de Gobierno aprobó una resolución de apoyo a Palestina y llegó entonces el mensaje de Nariman al whatsapp de la UPV, solicitando su admisión por causas humanitarias.
«Escribí a muchas universidades españolas, porque quería venir a un país donde sentirme segura y bien acogida. Varias me contestaron, y algunas me dieron incluso esperanza, pero al final ha sido la UPV la que se ha volcado con nosotras para que hoy, al fin, podamos estar aquí», agradecía la joven.









