València (EFE).- La alcaldesa de València, María José Catalá, aseguró en su declaración como testigo ante la jueza de la dana que no recibieron ningún aviso sobre el desbordamiento del barranco del Poyo «porque la ficha de cuenca no indica que seamos municipios afectados», a lo que añadió: «Si nadie nos dice que llega un tsunami, nosotros no podemos anticiparnos a ese tsunami».
En su declaración, según la transcripción a la que ha tenido acceso EFE, Catalá explicó que el CECOPAL (Centro de Coordinación Operativa Local) -que fue convocado a las 10:20 horas del 29 de octubre de 2024 ante el aviso de alerta roja- no formaba parte del CECOPI, ya que València «no era un municipio ribereño».
La alcaldesa destacó que fue a las 20:04 horas del día de la dana cuando recibieron el primer aviso de entrada de agua en La Torre por parte de los bomberos, que se desplazaron hasta allí y vieron que «la situación es mucho más compleja» de lo que hacía prever el aviso recibido, y que fue a las 20:13 horas cuando el alcalde de la pedanía le llamó para contarle que estaba «totalmente inundada».
Nadie le informa de la elaboración del Es-Alert
«Los bomberos nos avisan que La Torre está totalmente inundada, que no pueden acceder con su propio material y nos ponemos en contacto incluso con el Club Náutico para que nos dejen lanchas», explicó Catalá, quien señaló que «nadie le informa» de la elaboración del Es-Alert.
Respecto a cuándo tuvo constancia de fallecimientos, Catalá afirmó: «Entiendo que durante la noche, en el marco del rescate, especialmente en La Torre, que fue muy complicado, los bomberos me dijeron que posiblemente hubieran fallecimientos».
«Yo a las nueve de la mañana, en las primeras declaraciones que hago en los medios de comunicación, digo que a mí me han trasladado que pueden haber cuatro personas fallecidas, luego evidentemente fueron más», añadió.

Llamadas a Pradas y Argüeso
Según su declaración, sobre las 8:56 horas del día 29 de octubre, Catalá llamó a la entonces consellera de Interior, Salomé Pradas, y sobre las 9:08 horas le devolvió la llamada el secretario autonómico de Emergencias en esa fecha, Emilio Argüeso, -ambos imputados-, donde se le trasladó que «la situación en la ciudad de València no parecía que fuera a cambiar y que parecía a priori tranquila».
En ese momento preocupaba si tendrían que adoptar alguna decisión sobre el cierre de colegios, detalló Catalá, quien dijo que se «quedó tranquila», porque se le trasladó que la previsión de lluvia en València no era preocupante.
Preguntada por los letrados de si se le informó por parte de la Generalitat de la existencia de riesgo en las pedanías de la ciudad, donde fallecieron 17 personas, la primera edil insistió: «No, si yo hubiera tenido alguna información de algún organismo, CHJ (Confederación Hidrográfica del Júcar), por el caudal o por el barranco evidentemente la actuación en Pinedo (que fue desalojada por el Ayuntamiento) hubiera podido hacerla también en las pedanías afectadas de La Torre, Forn d’Alcedo y Castellar».
Añadió que en los mapas de peligrosidad y riesgo requerido por el Real Decreto 903/2010 de la Costa Española y en la ficha de cuenca Turia-Guadalaviar-Poyo-Torrent no aparece el municipio de València como municipio afectado y, por tanto, el plan de actuación municipal recoge que, ante un posible desbordamiento del barranco del Poyo, «una vez atravesada la pista de Silla, el desbordamiento solo afecta a arrozales».
«Por eso se habló con la Albufera para que abriera las compuertas y para que en el posible caso de que desbordara, que el agua llegara a arrozales», afirmó.
Dijo también que no recordaba que «en ningún momento durante el día que la CHJ nos alerte de algo vinculado con el cauce ni del Júcar, Turia ni del barranco del Poyo».
En esta línea, sobre si esos mapas cartográficos eran o no correctos, Catalá consideró que «hay que actualizar absolutamente todo, porque nosotros actuamos según este plan de actuación y entendemos que en ninguna cartografía, en ninguna documentación previa, constaba que el desbordamiento del barranco del Poyo pudiera afectar» a las pedanías.
La gente entraba a pie en València
La alcaldesa rememoró que, aquella noche la gente estaba «entrando incluso a pie a València, mojada, que viene descalza, que hay niños», y decidió enviar autobuses de la EMT para «sacar a gente de la V-30, de la Pista de Silla, y de la A-3», unas decisiones que «trascendían» su responsabilidad política porque tenían lugar fuera de su término municipal.
Añadió que actuó sin pedir ningún informe jurídico: «Hice lo que pensaba que debía de hacer en ese momento y a lo mejor, en perspectiva, no debía o formalmente no estaba amparada por nada pero entendía que tenia que hacerlo».
Relató también que el «primer contacto» con el expresident de la Generalitat Carlos Mazón sucede a las 23:13 horas.
Entonces simplemente le mando un WhatsApp y le digo «estoy en la sala CISE que es la sala de emergencias de la policía local de Valencia, por si necesitas algo», y me contestó algo así como «vale, esto es horrible», algo muy breve, y a partir de ahí no tenemos más contacto», precisó la alcaldesa.








