El dueño de unos viveros ubicados en la Montaña de Santa Bárbara en la Vilavella (Castellón). EFE/Manuel Bruque
El dueño de unos viveros ubicados en la Montaña de Santa Bárbara en la Vilavella (Castellón). EFE/Manuel Bruque

Volver a empezar cuando el fuego se lleva el trabajo de toda una vida

Vilavella (Castellón) (EFE).- Los propietarios de un vivero de Vilavella (Castellón) arrasado por las llamas del incendio forestal en la Vall d’Uixó han pedido a las administraciones «un poquito de ayuda» para poder volver a empezar.

Uno de los propietarios de Viveros EsVi, Daniel Esteve, ha explicado a EFE TV que el día en que regresó, tras el desalojo, se quedó desolado por «ver todo quemado, todo a pique», y ha añadido que su primera impresión fue «aquí no hay nada que hacer».

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«Pero hay mucha gente buena por ahí y creo que nos podrán dar soluciones para poder llegar a trabajar, que es lo que los agricultores queremos: Trabajar y un poquito de ayuda, si puede ser», ha explicado.

Fuerza para seguir adelante

Esteve no quiere que «por un fuego» haya que dejarlo todo y marcharse a casa «cuando mis padres han estado aquí trabajando y mis hijos nos ayudan cuando pueden». Este pequeño empresario ha asegurado que esa tradición familiar les «da la fuerza para seguir adelante, pero si puede ser con ayuda», ha recalcado, «nos vendría muy bien».

Así han quedado los viveros ubicados en la Montaña de Santa Bárbara en la Vilavella tras el incendio. EFE/Manuel Bruque

Ha recordado que el día del incendio trataron de hacer frente al frente de fuego con unas mangueras echando mano del agua de una balsa que tienen y ha continuado que la Guardia Civil les obligó al desalojo.

«Seguir habría sido fatal», ha comentado, «no estaríamos aquí porque con una ‘manguerita’ a ver qué puedes hacer» frente a un incendio de estas dimensiones.

La frustración de perderlo todo

Su hermano y copropietario, Manuel Esteve, ha compartido el estado de ánimo de tristeza por la tragedia y ha puesto de manifiesto que lleva trabajando en el vivero desde los 14 años, cuando ahora ha cumplido 63.

«Lo montó mi padre y mi madre, y ahora seguimos nosotros», ha señalado antes de reiterar la «frustración» que siente toda la familia «porque lo hemos perdido todo» ya que tanto las infraestructuras como las bandejas de los semilleros, la instalación de riego y la maquinaria para sulfatar han quedado calcinados. E