Cheste (Valencia) (EFE).- El alcalde de Cheste, José Morell, valora que en poco más de un año tras la dana de 2024 que asoló esta localidad se pudo reconstruir las infraestructuras importantes y ahora pide agilidad en los procedimientos para las obras pendientes, así como repensar el sistema de las emergencias.
Así lo afirma en una entrevista con EFE, en la que recuerda que la riada de hace dos años afectó especialmente a la movilidad de la localidad, que se quedó «como una isla», al verse derribados o afectados gravemente ocho puentes que rodean el municipio.
Infraestructuras importantes reconstruidas en poco más de un año
Morell recuerda que el municipio quedó totalmente aislado y tres de los puentes afectados fueron de Cercanías, cuya línea discurre a orillas del barranco del Poyo y «se volatilizaron», lo que «dificultó muchísimo la vida diaria».
«Esas infraestructuras, las más importantes, las viarias, se reconstruyeron todas en poco más de un año, por parte del Estado, de la Generalitat y de la Diputación», valora para añadir que los trabajos para subsanar los desperfectos agrícolas «están en marcha».
La asignatura ahora, asegura, son las obras que tiene que hacer el Ayuntamiento con los fondos del Gobierno -14 millones- y de Europa -2 millones- para recuperar las infraestructuras municipales afectadas por las inundaciones, e incluso tuvo ayudas de Amancio Ortega (2,5 millones).
«Tienes que gastarte 14 millones del Estado y de Europa y es muy difícil de absorber cuando estás acostumbrado a gastar mucho menos. Hay que agilizar de alguna forma todos estos procedimientos para que esas obras se hagan cuanto antes», apunta, y valora que por primera vez el Estado ha cubierto el 100 % de los daños por la catástrofe -normalmente es el 50 %-.
«Es verdad que nos han dado algunas facilidades presupuestarias pero la Ley de Contratos sigue siendo la misma», lamenta Morell, para quien en «para casos de emergencia debería haber algún procedimiento un poco un poco más ágil, un poco especial».
El alcalde destaca que lo principal «lo hicieron enseguida las otras administraciones, incluida la línea de Cercanías» y «se dieron mucha prisa con el entorno del circuito Ricardo Tormo para asegurar que se podía celebrar el Mundial al año siguiente y eso benefició a los chestanos», pero insiste: «Hace falta agilizar obras».

La obra insignia: el escudo de inundaciones
Morell explica que el barranco de la Silleta discurre soterrado por el centro de la localidad y están «incrementando su capacidad de desagüe»; las obras menores empezarán a principio de 2027 aunque el proyecto más importante es el escudo de inundaciones, resalta.
El objetivo es «interceptar el agua antes de que entre a la localidad y sacarla fuera; es una actuación muy importante de unos siete millones», detalla para reprochar, de nuevo, la lentitud que supone su tramitación como una obra normal por la Ley de Contratos.
Es una obra, indica, que Cheste no podría construir sin ayuda «ni en sus mejores sueños», que se empezará a mediados del próximo año y que «posiblemente vaya a solucionar un problema para siempre».

Lección de la dana: repensar los sistemas de emergencias
Morell recuerda que a causa de la dana de aquel 29 de octubre el municipio se quedó sin luz, teléfono ni internet, «todo menos el agua corriente». «Ni teníamos información ni tampoco la podíamos hacer llegar; empezamos a hacer bandos de papel somo si fuera el siglo XIX», destaca.
«La lección que nos dejó la dana es que los sistemas de emergencia tienen que mejorarse, se tiene que generar una cultura de la emergencia para que la gente esté formada y sepa cómo autoprotegerse», afirma.
A su juicio, «se tiene que llegar a cada zona del territorio para que la gente conozca cuáles son las vías de escape, las zonas seguras, tiene que haber megafonías que no dependan de la electricidad». La clave es «repensar el sistema de las emergencias», según el alcalde.
Y la segunda lección de aquella dana es «cómo ocupamos el territorio. Si el Patricova hubiera estado hecho antes -lamenta-, no se hubiera construido, entonces la afección hubiera sido menor. Ahora tiene mala solución porque no vas a derribar casas, a no ser en algún sitio puntual».
«Me gustaría que como sociedad o como instituciones nos pudiéramos mirar a la cara dentro de diez años y decir que hemos creado infraestructuras para canalizar las pluviales suficientes», afirma Morella, quien también pide hacer «un nuevo Plan Sur, a lo mejor no un gran canal como se hizo en València en los años 70 pero sí tiene que haber zonas de inundación controlada en las que no se pueda construir».
Estrés postraumático: las lluvias aún generan miedo
El alcalde rememora la «incertidumbre» que se generó con la dana de 2024 -hubo siete fallecidos en la localidad- y valora el servicio que hicieron los psicólogos municipales.
Sin embargo, advierte de que hay «mucha gente aún con estrés postraumático y todavía, cuando vienen las lluvias, se genera un miedo que va a ser difícil de olvidar».







