Loli Benlloch | València (EFE).- La afición por la meteorología llevó a varias personas a crear a finales de 2010 la Associació Valenciana de Meteorologia (AVAMET), que actualmente tiene 900 estaciones repartidas por las tres provincias que han sido claves para seguir en tiempo real la evolución de la dana Adam, entre ellas la que registró lluvias de 720 l/m2 en 24 horas.
«Nos hace muy felices saber que nuestros datos han sido útiles para saber dónde se estaban focalizando las lluvias, que estaba lloviendo muchísimo entre La Safor y la Marina Alta», y que eso podía complicarse con inundaciones y riesgo para la vida de las personas, explica a EFE el presidente de AVAMET, Adrià Revert.
En quince años han pasado de 20 socios iniciales a 850, colaboran con ayuntamientos, comunidades de regantes, colegios y organismos públicos, y han crecido de una veintena de estaciones meteorológicas a una red de 900, mientras que la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), con la que la relación es «fantástica», tiene 40 en la Comunitat Valenciana.

Millones de visitas en la web
Todas las estaciones de AVAMET miden la temperatura, el viento, la lluvia y la humedad relativa -en algunos casos también la radiación solar- y envían automáticamente esos datos a la página web de la asociación, donde se actualizan cada cinco minutos, y a la aplicación para móviles que crearon el año pasado.
Revert, un meteorólogo y geógrafo que preside la asociación desde 2019, detalla que la web ha recibido de media en los últimos años entre 60 y 65 millones de visitas anuales, y que en episodios como la dana Adam, de la que se cumple ahora una semana, han pasado de 150.000 visitas diarias a prácticamente un millón.
Los datos, de acceso abierto en su web, se facilitan también a Emergencias de la Generalitat, «para que puedan integrarlos en sus sistemas de alerta y les sean útiles en la toma de decisiones», indica Revert, quien precisa que en la dana de 2024 la Generalitat consultaba sus datos en la web, pero no los tenía integrados en su sistema.

Estaciones en islas y lugares remotos
Del total de estaciones, 55 son propiedad de AVAMET -el resto son de particulares que son socios- y están ubicadas en sitios «de interés meteorológico», como las islas Columbretes y Tabarca, o recónditos, como la Sierra del Toro, a 1.500 metros de altitud en el sur de Castellón, que en 2021 registró una temperatura de 25 grados bajo cero.
Desde el principio colocaron estaciones entre La Safor (Valencia) y la Marina Alta (Alicante), por ser una zona montañosa cerca del mar que cuando llegan vientos del noroeste lo hacen muy cargados de humedad y se producen lluvias torrenciales, y que han registrado los valores máximos de lluvias en la dana Adam.
Allí instalaron en 2014 una estación en una pequeña pedanía de Alicante situada a nueve kilómetros del mar, Forna, porque los vecinos decían que solía llover mucho. Los primeros años no midió datos significativos de precipitaciones, pero en la dana Adam fue la que registró el máximo: 700 litros en 24 horas y 720 en todo el episodio.

Pasión por la meteorología
El germen de esta asociación sin ánimo de lucro se remonta a principios de los años 2000, cuando surgieron foros que permitieron conectar a gente aficionada a la meteorología, entre las que estaba el valenciano Josep Peinado, un «apasionado» de los datos meteorológicos que en 2008 encabezó a un grupo de personas que decidieron «ir más allá».
A finales de 2010, cuando Peinado acababa de fallecer, vio la luz la Associació Valenciana de Meteorologia ‘Josep Peinado’, una organización altruista que busca fomentar el conocimiento meteorológico y tiene entre sus socios a meteorólogos, aficionados y también gente que quiere aportar su «granito de arena» con la cuota de 50 euros anuales.

Cada vez más fenómenos extremos
El presidente de AVAMET destaca la importancia de tener datos meteorológicos fiables y en tiempo real, porque cada vez hay más fenómenos extremos: en los últimos 50 años la Comunitat Valenciana ha tenido lluvias que han superado los 700 litros por metro cuadrado cuatro veces: la pantanada de Tous de 1982, las inundaciones de La Safor de 1987 y las danas de 2024 y 2026.
Entre los objetivos de futuro, enumera ampliar la red de estaciones meteorológicas y poder llegar a todos los pueblos -ahora están en el 75 % de los municipios de la Comunitat- y profesionalizar parte de la asociación, pues el volumen de trabajo es «muy grande» y lo llevan personas voluntarias que «no llegan a todo».









