Raquel, la veterinaria que busca el bienestar animal y reducir antibióticos

València (EFE).- Raquel Roca, una joven veterinaria valenciana de 29 años que trabaja en una granja de Vilamarxant (Valencia), lleva unos 2.000 terneros a los que intenta prestar un trato «personalizado» y tiene en marcha, aunque de momento solo mediante la observación propia, un estudio que combina el bienestar animal con la reducción del consumo de antibióticos.

«Quiero ver qué necesita el animal, que no enferme y no tengas que estresarlo para tratarlo, y a la vez reducir el consumo de antibióticos», explica Raquel a EFE desde la granja de Bos Nostrum, una empresa ganadera que cuenta con un censo de 12.000 animales entre sus instalaciones y una veintena de granjas integradas.

La veterinaria, de Moncada (Valencia), ha sido reconocida por su proyecto por la compañía de salud animal Zoetis, en la categoría de innovación, dentro de los premios Ganadería en Femenino que entregó el pasado 6 de octubre en su tercera edición en el marco del coloquio «España rural, mujer y vida» y donde también fue galardonada Judit Ballarín, ganadera de ovino en Huesca, en el área de sostenibilidad.


Zoetis lleva a cabo su programa Ganadería en Femenino orientado a visibilizar a la mujer en la ganadería y en el entorno rural en general y, además, a ensalzar su rol fundamental ante la sociedad.

La formación como premio

El proyecto que tiene en mente es «costoso» y sabe que será duro conseguirlo -de momento nadie le ha ofrecido su ayuda, ella no tiene publicados artículos en revistas científicas-, y no es suficiente con «lo que ve todos los días» en los terneros.


«Llevo tres años en el sector, he preguntado si me pueden aportar algo, pero no se puede. Lo que veo todos los días no es suficiente para que me digan que sí, porque el coste económico puede ser bastante grande – por ejemplo hacer análisis en laboratorio para descartar enfermedades antes de administrar medicamentos al animal-, pero no me rindo», expone.


El premio de Zoetis consiste, además de la estatuilla de reconocimiento, en una formación cuyo contenido todavía no ha decidido y que añadirá a su máster en Cirugía y Medicina para rumiantes recién terminado y a su aspiración de obtener un doctorado en bienestar animal.

«No chilles, solo silva suave»

Raquel defiende que si ayudas al animal para que muestre su estado natural, es más fácil saber qué necesita, y cita a los ganaderos que ponen nombre a sus animales y distinguen unos de otros como «la esencia» para conocer sus necesidades. En su caso, al tener el papel de veterinaria, puede llegar a manejar mejor al ternero.


Para ello, sugiere, a los animales «no les chilles, solo silba suave» para que estén tranquilos y se muestren en su estado natural.
La experiencia tiene un peso fundamental, por ejemplo, para ir intuyendo en la primera semana en que llega un lote de terneros a la granja, cuál es el fuerte, el dominante, cuál el débil y las manías de cada uno. Y también la observación, un punto que Raquel desarrolla diariamente para determinar patrones en función de la raza o la condición corporal.


Así, ha tenido casos en que un ternero que un día no come nada y se le traslada a otra cuadra y en esta sí se alimenta, es posible que sea por miedo al dominante, debido a que los machos son muy jerárquicos; o en un ternero con fiebre, aunque la primera idea sea darle antibiótico o antiinflamatorio, se le lleva a otra cuadra o a enfermería y si al día siguiente ha reducido la temperatura, puede ser que no necesitaba la medicación y se debía al estrés. «No hace falta nada más», advierte.


Quiere demostrar que «con poco, puedes hacer mucho» para el buen manejo del animal, y se refiere también a medidas como limpiar los bebederos de manera continua para que el agua no se caliente mucho; estar pendientes de los animales y quedarse unos minutos para observar que coma o beba en presencia del ternero dominante; o remover el pienso todos los días para que esté fresco.


«Son manejos que no nos damos cuenta pero que tienen resultados, pequeños cambios que se pueden introducir», dice la veterinaria, que resume en «conocer su carácter para que esté más tranquilo y enferme menos».


Juegan factores como la edad, la raza, la procedencia, y es un trabajo agotador en el que cuesta mucho recuperar a unos animales que, si enferman, pierden peso muy rápido, en días, pero tardan semanas en volver a los kilos perdidos.


Se siente afortunada por el hecho de que el gerente de Bos Nostrum la deja hacer en la granja de Vilamarxant, cuyo cuidado compartirá a partir de noviembre con otra explotación.

La mujer en la ganadería

En su casa se ha criado con perros y gatos y nunca había tenido ningún contacto con el sector ganadero, pero fue a raíz de unas prácticas que hizo en Galicia mientras cursaba tercero de carrera cuando decidió que los grandes animales eran lo suyo.


Allí acompañaba a otra mujer a realizar inseminaciones y atender gestaciones, y se dio cuenta de que en el aspecto reproductivo la profesional era más respetada pero si se trataba de machos o toros, los ganaderos preferían a un profesional masculino.


Ya en su tierra, en el último curso, comenzó otras prácticas en Bos Nostrum, donde lleva trabajando tres años y es la única mujer en cuadras; en un entorno de compañeros que no sobrepasan los 45 años, no ha advertido ningún problema

Edición web: Adolfo Ibarra