El sexólogo Felipe Hurtado urge a introducir en el currículo escolar la educación sexual

Concha Tejerina| València (EFE).- El psicólogo y sexólogo Felipe Hurtado aboga por la introducción en el currículo escolar, desde la etapa de Infantil y de «forma igualitaria», de una asignatura que ofrezca una educación afectivo-sexual que permita a los alumnos contrastar la información a la que tienen acceso a través de internet «y no sea solo el porno lo que eduque a la gente joven».

Hurtado, que ha sido elegido presidente de la Federación latinoamericana de Sociedades de Sexología y Educación Sexual para los próximos cuatro años, asegura en una entrevista con EFE que 25 años después de la aprobación en Valencia de la Declaración de los Derechos Sexuales, «aún quedan muchos de ellos por cumplir».

Como experto en la atención y acompañamiento a personas transexuales, lamenta que en la elaboración de la Ley trans, que ha avanzado en su trámite parlamentario sin la propuesta socialista para que un juez autorice el cambio de sexo registral de los menores de 16 años, «no han consultado» a los expertos. «Como mucho, lo han hecho después, cuando ha empezado la polémica», apunta.

Educación sexual desde la infancia

Ante datos como el de un informe de Save The Children, que afirma que el 70 % de los adolescentes consume pornografía, Hurtado insiste en la necesidad de educar en sexualidad desde las etapas de Infantil y Primaria.

De esta forma, indica, los menores pueden contrastar la información que reciben a través de las redes sociales y de la pornografía. «Hoy en día, a los 11 años ya se dispone del primer móvil con acceso libre a internet y deben tener una información correcta que contraste con esa información y que no sea solo el porno lo que eduque a la gente joven», afirma.

A su juicio, es necesaria esa educación desde la etapa infantil porque a esas edades ya se producen casos de crisis de identidad o podrían sufrir abusos sexuales, lo que les ayudaría a diferenciar si una caricia es adecuada o inadecuada: «Da igual quién se la haga, porque si no la saben diferenciar puede seguir ocurriendo».

Asegura que aunque la educación sexual «siempre ha estado en las leyes» no lo ha hecho «nunca en el currículo educativo obligatorio, porque la sexualidad está sujeta al mundo de los valores y hay familias que están en contra de ello».

Tampoco se ha implantado porque no ha habido una inversión económica para que haya profesionales que la impartan, y se ofrece en ciertos colegios pero no se ha hecho «de forma igualitaria», indica para insistir en que «la base de todo es la educación y cuanto antes se empiece, mejor».

Una Ley de educación de consenso

Aunque considera que podría implantarse de forma real si hubiera consenso, lamenta que en España cambie la ley de educación si cambia el partido político que gobierna, algo que «impide» que leyes ya aprobadas «realmente se implanten y se lleven a la práctica a largo plazo».

«Cuando hablamos de sexualidad no solo hablamos de placer sexual o de relaciones sexuales, hablamos de identidad, de orientaciones, de relaciones consensuadas, de ausencia de violencia…», subraya el sexólogo valenciano.

Asegura que cada vez hay más información pero si se crece sin una información correcta «la interpretas a tu modo»; de hecho, explica, en la consulta atienden a personas que vienen sufriendo por esos «tabúes» o «ideas erróneas».

Así, indica que hay personas que piensan que la mutilación genital femenina es cosa de «hace siglos y que ya no pasa», cuando hay mujeres que viajan con sus hijas a sus países de origen y las siguen mutilando por la presión del patriarcado, y subraya que la Comunitat Valenciana cuenta con una unidad de referencia para mujeres que la han sufrido y cuyo objetivo es prevenir que siga ocurriendo.

Agresiones sexuales

A su juicio, el incremento de las agresiones sexuales se produce por una «falta de educación» y porque imperan unos «valores tradicionales asociados a un patriarcado tradicional» donde el hombre considera que tiene «derecho a utilizar a las mujeres como algo propio y que, asociado a cualquier tipo de signo que considera que la mujer acepta metido en fiesta y en grupo, se deja llevar y no controla».

Esos mensajes, afirma, hay que combatirlos no solo con leyes, que son la parte punitiva, sino ir acompañados de una «educación en valores que trabaje la igualdad. Tiene que haber detrás una educación para que la persona sepa discernir, si se mete en una página web, si es o no es correcto»

«Es fundamental que haya una educación, un respeto y que las relaciones sean consensuadas», afirma el sexólogo, que indica que por ello la ley del ‘solo sí es sí’ sirve para dejar claro que «no basta cualquier signo de que una mujer acepte, simplemente tomar una copa para que quiera decir que quiere tener sexo».

Estigmatización por la orientación sexual

También es imperativa la educación en una sociedad «mayoritaria en identidades y orientaciones de cualquier tipo» y donde los grupos minoritarios «siguen sufriendo la estigmatización y muchas veces el acoso o maltrato».

«Si desde su primera infancia los niños y niñas comparten una vida con personas diferentes y los ven como iguales y que no pasa nada, se quitarán los miedos -pronostica-, porque todas las transfobias y el racismo viene por desconocimiento y el miedo te hace poner barreras».

la sexualidad tiene que «vivirse y desarrollarse de forma natural, sin ningún tipo de miedos, culpas ni vergüenza porque forma parte de las personas», asevera este experto en sexología.

Ley trans

Aunque indica que los expertos sí fueron consultados para la elaboración de la ley valenciana trans aprobada en 2017, para el desarrollo de la actual ley nacional critica que no se les ha incluido y solo han podido hacer propuestas en los plazos dados por el Gobierno para hacer alegaciones.

No obstante, opina que desde el primer borrador al actual, la ley «ha mejorado bastante y se ha ido consensuando» parte de los conflictos.

Este especialista en Psicología Clínica y Sexología del Centro de Salud Sexual y Reproductiva Fuente de San Luis de València, y también miembro de las unidades autonómicas de referencia de identidad de género, explica que su consulta atiende a niños de incluso 3 años que quieren ser tratadas con un género que no es el que le corresponde por su sexo de asignación según sus genitales.

«A los padres les asesoramos sobre cómo educar para que estos niños desarrollen sin trabas la identidad que realmente vayan a tener -señala- y sobre cómo comunicarlo al resto de la familia, el colegio y el profesorado».