Mercedes Zabaleta/San Sebastián (EFE).- El piano místico de Brad Mehldau, ensimismado en su instrumento casi hasta el trance, ha precedido al diálogo del contrabajista Dave Holland y el saxofonista Chris Potter en la jornada de este sábado en el Jazzaldia. La 60 edición del Festival de San Sebastián enfila su recta final.
Sin auditorio del Kursaal
El Kursaal ha quedado desierto tras la cancelación a última hora de la arpista y compositora Nala Sinephro, que comunicó el pasado miércoles que no podría estar en San Sebastián «por motivos médicos». Las opciones para el público, sin embargo, han seguido siendo múltiples.

En uno de esos espacios, el museo Chillida Leku, en Hernani, el público ha podido disfrutar con el cuarteto del saxofonista y flautista estadounidense Lew Tabackin. En un ambiente íntimo, rodeado por las esculturas de Eduardo Chillida, este músico octogenario ha demostrado que tiene razones para seguir recorriendo el mundo como solista, tocando en clubes y festivales de jazz.
Con su mujer, la pianista y compositora Toshiko Akiyoshi, con cuya orquesta también actúa como solista, visitó el Festival de San Sebastián por primera vez en 1982. Él regresó en dos ocasiones más y juntos volvieron a hacerlo en 2014, edición en la que la artista japonesa recibió el premio Donostiako Jazzaldia.
Novena visita de Mehldau
En su novena visita al Jazzaldia, en el que debutó en 1993 con tan solo 22 años, Mehldau ha llenado la plaza de la Trinidad, a la que ha acudido en formación de trío junto al contrabajista Felix Moseholm y el batería Jorge Rossy.
Mehldau ha tocado, como acostumbra, absorto, ajeno al mundo que le rodea si no es para coordinarse con los músicos que le acompañan, lo que le insufla cierta distancia que se aprecia también en su música. Además, no ha permitido a los informadores gráficos que le fotografiaran.
Con la amplificación justa, sin los excesos a los que se someten a veces los oídos de los espectadores, el trío ha ido intercalando temas propios con versiones de ‘standars’ del jazz. Mehldau ha arrancado al piano sonidos delicados con fraseos laberínticos y melodías que se deconstruyen para volver a emerger unos pasajes después.
Respetuoso con la tradición e innovador al mismo tiempo, el trío ha insuflado melancolía a temas como ‘Resignation’ y en el más enérgico ‘Blues Impulse’, ambos de Mehldau, en los que los músicos han tenido sus momentos para demostrar el dominio de su instrumento.
Total sincronía
Jorge Rossy ha estado en total sincronía con un artista con el que colaboró hace años y cuyo ritmo ha complementado el lirismo de Mehldau. Su batería ha sonado sinuosa a ratos, contundente otros, pero siempre elegante.
El bajo de Mosehol ha recibido también el beneplácito del público en sus solos.
Delicadísimas han sido las versiones de los clásicos ‘Almost Like Being Love’ y ‘Secret Love’, con los que el trío ha concluido el concierto antes de regalar una versión de ‘Macie’, de la maravillosa Joni Mitchell.

El recogimiento de Mehldau ha dado paso al duelo entre el contrabajista británico Dave Holland y el saxofonista de Chicago Chris Potter. Son dos grandes que han escrito algunas de las páginas memorables del jazz contemporáneo. Ahora se han juntado en su último proyecto, ‘Kismet’, precisamente con Marcus Gilmore, que fue también uno de los colaboradores habituales del pianista de Florida.
Para todos los gustos
Aunque el auditorio del Kursaal ha estado cerrado por la baja de la arpista Nala Sinephro, no ha ocurrido lo mismo con el entorno.
Los escenarios instalados en las terrazas junto a los cubos de Moneo han desbordado ambiente con público, sobre todo joven. Aficionados y no aficionados que ha acudido a escuchar las propuestas gratuitas sin la preocupación, esta vez, de mirar al cielo por amenaza de lluvia.
Una de ellas ha sido la banda original que acompañó a Amy Winehouse, liderada por su director y amigo, Dale Davis. Ha presentado un espectáculo homenaje en el que Bronte Shande ha hecho las veces de la cantante británica fallecida en 2011 y ha recreado grandes éxitos como ‘Rehab’.

Otro de los escenarios emblemáticos de la cita musical donostiarra, la playa de la Zurriola, ha recibido a ‘Bulego’. Es uno de los grupos vascos con más tirón, que ha interpretado parte de su repertorio con temas como ‘Zurekin’, ‘Zure Begi Horiek’, ‘Gure Izarrak’ y ‘Zure alboan’.
La banda barcelonesa Sidonie, que fundaron en 1997 el batería Axel Pi, el bajista y cantante Fesús Senra y Marc Ros, ha tomado el relevo y ha cerrado la noche en el arenal donostiarra.