Vista exterior del ábside de la iglesia del Monasterio de Sijena (Huesca)
Vista exterior del ábside de la iglesia del Monasterio de Sijena (Huesca). EFE/Javier Cebollada

El abogado de Sijena rechaza que las monjas vendieran La Natividad y pide investigar el caso

Huesca (EFE).- El abogado de Villanueva de Sijena, Jorge Español, descarta que las monjas del monasterio vendieran cualquier obra de arte, entre ellas la tabla de La Natividad que se expone actualmente en el Museo del Prado, sin los permisos del Obispado de Lérida y de la Santa Sede, así como del Ministerio de Justicia, por lo que considera necesaria una investigación exhaustiva para determinar si salió ilegalmente del cenobio.

En una entrevista con EFE, Español se suma así al debate generado por el historiador y perito en el caso Sijena, Juan José Nieto, para quien la documentación aportada por el Museo Nacional de Arte Cataluña (MNAC) para la ejecución de la sentencia que obliga a la devolución de las pinturas murales de la sala capitular probaría que la tabla estaba en esta estancia hasta la Guerra Civil.

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Según explica, «todos los bienes preciosos que estaban en el monasterio mientras ellas lo habitaron, nunca salieron del mismo sin estas licencias obligatorias, pues, la priora de Sijena sabía que vender estos bienes sin esas licencias, incurría en pecado mortal y en una pena canónica muy grave».

Revisar toda la documentación

Por esta razón considera necesario revisar toda la documentación esgrimida por historiadores y expertos que apuntan a que esta obra estaba en el mercado ya en el año 1926, y verificar la existencia de un «dudoso» contrato de venta.

A este respecto señala que el historiador altoaragonés José Soldevilla Faro, que tenía el privilegio de poder visitar todas las estancias del monasterio, publicó en 1933 en la Revista Aragón que se conservaban todavía en el cenobio cuatro tablas del retablo renancentista del Maestro de Sijena: La Ascensión, La Presentación de la Virgen en el Templo, La Natividad o Adoración de los Angeles y Pastores, y finalmente, la Presentación de Jesús en el Templo.

Una publicación, añade, que le permitió activar un proceso en nombre del Ayuntamiento de Villanueva de Sijena que permitió recuperar recientemente la tabla de la Presentación de Jesús en el Templo, tras renunciar la familia Carandini, que la puso en subasta, a pleitear al no poder presentar ningún título de propiedad y de compraventa.

El letrado expresa sus «sospechas» acerca de la posibilidad de que el funcionario de la Generalitat que arrancó las pinturas murales al inicio de la Guerra Civil, José Gudiol, estuviera «detrás» de la venta no autorizada de las dos tablas referidas, así como de otras dos, las de la Ascensión y de la Presentación de la Virgen en el Templo»,compradas por el Estado en 1959 y depositadas en el Museo de la Santa Cruz de Toledo.

Arqueta de marfil de Sijena

También cuestiona que la valiosa arqueta de marfil de Sijena, actualmente en el Museo Marés, fuera vendida por las monjas en 1925 a Federico Marés, dado que según la documentación aportada por Juan José Nieto prueba, mediante un documento notarial, qu7e fue enviada en 1929 a la Exposición de Sevilla para su exhibición.

Tras anunciar su intención de reclamar esta pieza, Español, asegura «tener el presentimiento y casi la completa seguridad» de que la tabla de la Natividad, al igual que la arqueta de marfil, salieron del monasterio en 1936, «adivinándose la larga sombra de Gudiol en todo ello».

A su juicio, tanto el Ministerio de Cultura como el Museo del Prado deberían «seguir la pista» de las vicisitudes de la tabla de la Natividad, «teniendo siempre en cuenta de que todo apunta a que fue expoliada del Monasterio de Sijena en 1936, a no ser de que se acredite lo contrario con un contrato legal acompañado de una fotografía que identifique a la tabla.

Añade que «hace bien» el Museo del Prado al anunciar una concienzuda investigación histórica y jurídica de este asunto, y lamenta el pronunciamiento reciente de la exdirectora general de Patrimonio del Gobierno aragonés, Marisancho Menjón, al afirmar que si hubiera estado la tabla en la sala capitular al inicio de la Guerra Civil habría ardido en el incendio que pudo afectar a esta estancia y que, en su opinión, «justificó» el arrancado de las pinturas.

Español cuestiona que la sala capitular fuera pasto de las llamas y considera necesario, además, que desde el Gobierno aragonés no cuestione a las monjas de Sijena al plantear que la tabla pudo ser vendida antes de la declaración del monasterio como Monumento Nacional.

Respecto a las tablas de la Ascensión y de la Presentación de la Virgen en el Templo, compradas por el Estado en 1959 y depositadas en el Museo de la Santa Cruz de Toledo, se muestra convencido de que también fueron «expoliadas» por Gudiol en 1936.

En este sentido, incide en la necesidad de que tanto el Estado como el Gobierno aragonés inicien un proceso para su devolución.