Santa Cruz de Tenerife (EFE).- El creador Jaume Plensa ha reunido un centenar de las piezas que ha creado en 30 años de trayectoria, desde grabados a obras en bronce, alabastro, acero y hierro, para su primera exposición en Canarias, en la que muestra su obsesión por la búsqueda de la luz, y cómo se proyecta en sombras.
Jaume Plensa (Barcelona, 1935) ha asistido este jueves a la inauguración de su primera gran muestra en el archipiélago canario, «Sombras y poemas», que se exhibirá en el espacio cultural de la Fundación CajaCanarias de Santa Cruz de Tenerife hasta el 13 de junio de 2026, con entrada gratuita.
El artista plástico ha recordado al inicio de su intervención que por algún motivo «mágico y maravilloso» su relación con Tenerife viene «de muy lejos», de cuando el Colegio de Arquitectos le encargó una pieza para la segunda exposición de esculturas en la calle y nació «Islas», en 1995, un conjunto de 73 cajas de aluminio negro, metacrilato y neón suspendidas por cables de acero en las ramas de los árboles.
Esta obra se exhibe actualmente en el parque García Sanabria de la capital tinerfeña y posteriormente, en 2023, se instaló una de sus célebres cabezas de niña, «Carla», en el exterior del Tenerife Espacio de las Artes (TEA).
La muestra que se inaugura hoy «es una invitación a completar los fragmentos para llegar a algo más consistente» pues son, básicamente, piezas más íntimas de las que habitualmente instala Plensa en espacios públicos de las grandes orbes del planeta.
Es un recorrido que comienza con sus obras primigenias, desde el instante en que un minero de un antiguo pueblo de Liverpool desindustrializado por Margaret Thatcher le comentó cómo la luz se convierte en un sueño cuando se trabaja en la absoluta oscuridad, a 300 metros de profundidad.
«Entonces yo, que vengo del Mediterráneo, me di cuenta de que en el norte la luz no era algo real sino algo que conseguir, un «dream» (sueño)» y por ello su exposición tinerfeña «habla» de las sombras, de cómo la luz se proyecta sobre los cuerpos y los objetivos y porque en definitiva, apunta Plensa, sin sombras la escultura no existiría.
Pero para ello a veces también «tenemos que crear la luz» y en cuanto a los «poemas» a los que alude el título de la exposición, son frases incluidas en sus obras porque le gustan, algunas «mucho», como la reflexión de Einstein de que «la imaginación es más importante que el conocimiento».
Y con el añadido de su «obsesión» por los números, las fórmulas matemáticas, y los distintos alfabetos del mundo, convencido de que representan «la foto perfecta» de una cultura.
Apunta el escultor y grabador catalán que tiene la impresión de que algunas de las piezas expuestas «las he abandonado, quizás están llenas de defectos, porque ese el motor que obliga a hacer la próxima obra, de que en ella resolveré años de errores».
Esta exposición, de la que ha elogiado su «maravillosa» iluminación, «me abre una oportunidad» y al respecto apunta a sus obras en alabastro, en las que intenta retratar «el aura» de cada cuerpo y trabajar en una metáfora de cómo el ser humano «es transparente, es atravesado por la duda».
También se reúnen en «Sombras y poemas» piezas en cristal de Murano -actualmente Plensa tiene una exposición en la plaza de San Marcos de Venecia- y grabados en los que plasma de forma recurrente la dicotomía entre «futuro y utopía».
El grabado «es un gran laboratorio de ideas, un lugar muy íntimo», apunta un creador que de niño «soñaba con Rembrandt», y sostiene que «en un mundo de mucha confusión y violencia en el mundo, el arte es muy importante», al tiempo que confiesa la ilusión que le provoca la próxima instalación de su primera obra en India, concretamente en Bangalore, junto a otra pieza prevista para Nueva York. EFE










