Marta Fernández-Muro, Feroz de Honor: «Siempre me han situado como actriz de reparto»

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José Carlos Rodríguez I

Santiago de Compostela (EFE).- Marta Fernández-Muro, Premio Feroz de Honor 2026, fue uno de los rostros imprescindibles del cine español de los 80 como mítica actriz de reparto. Varias décadas después, su papel en la exitosa serie ‘Poquita fe’ la ha conectado con un público más joven, que reconoce en ella a esa «robaescenas» que levanta cualquier proyecto.

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«He estado muy situada en ese lugar de actriz de reparto, ‘supporting actress’ como dicen los americanos. Es decir, la que soporta o aguanta la película», reconoce la intérprete en una entrevista con EFE en la que asegura que en su profesión los lugares que uno ocupa vienen determinados por «factores externos» o incluso caprichos del destino y de algunos directores.

«Nadie ha dicho que esta profesión sea justa», evidencia, sin un atisbo de resignación. Con casi cuatro décadas de carrera a sus espaldas en cine, teatro y televisión, esta madrileña del 1950 no se detiene demasiado en lo que pudiera haber sido ni en darle vueltas a su trayectoria.

«A estas alturas ni me lo planteo. Yo ya he hecho mi carrera como he podido, nunca exactamente como he querido, porque nunca es así, pero muy agradecida de haber podido vivir de la actuación», zanja.

La interpretación como «oficio»

Fernández-Muro empezó, según dice, «ya algo mayor», con aproximadamente 28 años, en una España que poco a poco comenzaba a abrirse al mundo y a dejar atrás la dictadura.

Siendo adolescente fue una de las numerosas fans que acudió a la plaza de toros de Las Ventas a ver el concierto de The Beatles en Madrid e incluso el NO-DO franquista eligió su rostro como ejemplo de la juventud «rarita y enloquecida» que esperaba a los británicos en el aeropuerto de Barajas.

«Siempre me ha gustado mucho ir al cine y el mundo artístico, pero me di cuenta de que quería dedicarme a esto cuando entré en una escuela de interpretación», comenta.

Sea como fuere, comenzó a trabajar casi desde sus comienzos con los grandes de la industria. En 1978 obtuvo un papel en la película de Francisco Colomo ‘¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?’ y un año más tarde integraría ‘Arrebato’, de Iván Zulueta, una cinta difícil de definir que se ha ganado a pulso la etiqueta de «de culto».

Como actriz secundaria actuó en filmes como ‘La colmena’, de Mario Camus; ‘Laberinto de pasiones’ o ‘La ley del deseo’, de Pedro Almodóvar; ‘Volver a empezar’, de José Luis Garci; o ‘Pares y nones’, de José Luis Cuerda. Ya en los 90 trabajó a las órdenes de Berlanga en ‘Todos a la cárcel’ o de Álex de la Iglesia en ‘La comunidad’.

Pero si en el cine su carrera ha sido meteórica, no se queda atrás en el teatro, donde se ha codeado con grandes nombres como Nuria Espert, Miguel Narros o Adolfo Marsillach, llegando incluso a dirigir y producir dos obras teatrales; o en televisión, formando parte de series como ‘Farmacia de guardia’, ‘Turno de oficio’ o ya más recientes ‘El fin de la comedia’, ‘Sin gluten’ o ‘Poquita fe’.

«He hecho de todo, porque siempre he pensado que esto es un oficio», argumenta, a la vez que recuerda que su generación fue de las primeras que comenzó a formarse en un momento en el que todavía se confundía arte con farándula.

«Antes te cogían porque te conocían de otros trabajos y con eso bastaba. Tenías una entrevista con el director y se hacía todo mucho más a tiro hecho», rememora. Ahora está «más profesionalizado», con rodajes «más exigentes», que a sus 75 años se le hacen «más cuesta arriba».

Papeles con «enjundia»

«El físico de ahora no es el mismo que el de hace 30 años. Además, ahora que estoy jubilada, me permito más decir que no», admite. No en vano, para aceptar un papel Fernández-Muro necesita que el guion le guste y que el personaje «tenga algo de enjundia». Y las oportunidades, dependen de «dónde te quiera colocar la industria».

«No trabajamos en una profesión en la que sabemos que si se hace A y B vas a llegar a C. Esto depende de modas, de gustos, de muchas cosas ajenas a tu preparación», explica.

Pertenecer a un rango de edad, «no parecer ni muy joven ni muy vieja» y encajar en un determinado tono sin que te encasillen, además de gustarle al director de turno son algunos de los requisitos o factores externos que Marta Fernández-Muro señala con soltura, consciente de que en muchos de ellos se ve reflejada.

«Como es una profesión que cuesta tanto económicamente, nadie quiere arriesgar, van a lo seguro. A mí me pasó con la comedia, me vieron que tenía tablas y experiencia en eso y es a lo que me he dedicado principalmente».

Los directores Juan Maidagán (d) y Pepón Montero (i) junto al actor Raúl Cimas (c), la actriz Marta Fernández Muro y el resto del reparto de la segunda temporada de ‘Poquita fe’ de Movistar Plus+, que se ha presentado en el Festival de televisión de Vitoria, FesTVal. EFE/ L. Rico

El éxito de ‘Poquita fe’

Uno de sus últimos trabajos, el de la madre del personaje de Raúl Cimas en ‘Poquita fe’, ha sido el que más alegrías ha traído a la actriz, que ha conectado de nuevo con un público joven que quizá no conocía su carrera pero que ahora incluso la para por la calle.

«Ha sido una cosa increíble. Montero y Maragán hacen un humor muy particular, muy diferente a todo lo que se ha estado haciendo en las últimas décadas. Han tocado una tecla que ha gustado y además ha sido transversal», afirma.

Incluso desliza que probablemente de ahí venga, en parte, el Premio Feroz de Honor, porque esta vez la han colocado «en el centro de la diana».

«O quizás también han visto que soy una persona muy libre, que me he movido por la profesión a mi manera, siendo siempre muy yo». EFE