Las Palmas de Gran Canaria (EFE).- El cantante madrileño Coque Malla encarna a Mackie Navaja en ‘La Ópera de Los Tres Centavos’, una producción de teatro hablado dirigida por Mario Vega y basada en un libreto de Bertolt Brecht cuya música, de Kurt Weill, interpreta en directo un octeto que lidera su hermano Miguel Malla.
Este trabajo coral que coproducen el Teatro Pérez Galdós, que acoge este jueves su estreno absoluto, el Auditorio de Tenerife y las productoras Unahoramenos y Barco Pirata, girará posteriormente por el resto de España con más de 90 funciones ya casi vendidas, según han desvelado este martes sus promotores en una rueda de prensa en la que ha participado todo el elenco.
El director grancanario Mario Vega, galardonado en 2022 con el Premio Max de las Artes Escénicas por la obra ‘Moria’, ha destacado que esta producción es fruto de un trabajo de dos años y medio con el que se ha querido reivindicar «la vigencia más terrorífica» del impacto del «capitalismo voraz» en las sociedades actuales.
«Mientras más pasa el tiempo, más vigente se convierte este texto de Brecht», ha referido Vega, quien ha insistido en que, aunque la trama tiene lugar en un insalubre matadero del sórdido Londres de entreguerras, «si uno da solo un pasito atrás de la función, puede estar viendo lo que pasa cada día en la Justicia o en la política en nuestro país».
En esta línea, ha considerado que «mucho de lo que nos sucede ahora es porque hemos dejado durante muchos años de leer estos textos. Durante muchos años hemos dejado de formarnos y tenemos una sociedad que se permite votar gente que legisla, que actúa y que hace cosas que van en contra de sus propios derechos. Y eso, probablemente, sea por haber dejado de leer a Brecht hace mucho tiempo», ha aseverado el dramaturgo grancanario.
El director general de la Fundación Auditorio y Teatro de Las Palmas de Gran Canaria, Tilman Kuttenkeuler, ha expresado la emoción que siente por el estreno de esta gran producción, que se representará en el Auditorio de Tenerife antes de dar el salto a la Península, ya que siente especial predilección por el alemán Kurt Weill, a quien considera «uno de los grandes compositores».
Kuttenkeuler ha explicado que la música de esta «antiópera, que tiene algo de jazz, algo de tango y algo de opereta» era habitual en Alemania cuando se compuso, en 1928, para la inauguración de un teatro en Berlín, en plena República de Weimar y antes del gran crack de la bolsa.
El exlíder de ‘Los Ronaldos’ ha expresado el orgullo y la emoción que siente por poder protagonizar esta obra, un trabajo que está disfrutando y cuyas funciones brinda, al igual que su hermano, a sus padres, que dedicaron su vida al teatro.
«Soy un vil roquero. Me han me han acogido y me han me han hecho sentir uno más, así que muy feliz de estar en este proyecto maravilloso, absolutamente necesario», ha manifestado al recordar que «cuando los parlamentos se convierten en teatros, los teatros tienen que convertirse en parlamento», frase que figura en una pared de la escuela de interpretación madrileña Cristina Rota.
Malla cree que «estamos en un momento jodido y que este texto y su subtexto es absolutamente necesario y vigente», una tesis que ha respaldado la consejera grancanaria de Cultura, Guacimara Medina, quien se ha preguntado si no estaremos, como en esta obra, en otro período de entreguerras, al tiempo que ha confiado en que esta propuesta sea capaz de sacudir las conciencias de los espectadores.
«Si algo tiene que decir la cultura es eso, dónde estamos, qué está pasando, y ser capaz de dar una respuesta», ha referido.
Coque Malla ha resaltado que en el clima de ese montaje «hay mucha grasa y rock and roll».
De hecho, ha admitido que en el monólogo inicial, cuando presenta el espectáculo, prólogo al que siguen tres actos que culminan dos horas después, le roba una frase a Keith Richards, uno de los fundadores de The Rolling Stones, que funciona perfectamente, al afirmar con cierto desprecio, dirigiéndose al público, «algo tengo que llamarles».
Mario Vega ha recalcado que para los impulsores de este montaje «es casi una obligación estrenar en Canarias, con todo el esfuerzo que supone. Es casi una necesidad emocional y profesional».
Miguel Malla ha dicho que es «un fan de Kurt Weill», a quien escuchó por primera hace 40 años en un disco homenaje que hizo un gran productor americano, Hal Wilner, en el que participaban muchos rockeros, como Tom Waits, Lou Reed o Sting.
El hermano de Coque Malla ha destacado la «casualidad increíble» de que le propusieran este trabajo, justo cuando él estaba empezando a escribir un proyecto dedicado a Kurt Weill para su banda de Madrid.
Coque ha rememorado sus primeros contactos con el teatro, que consistieron en «una sustitución en un papelito enano, una vez que a su padre, que había montado ‘Bajarse al moro’, le falló un actor», lo que le permitió estrenarse sobre las tablas «agarrándole el cuello a Verónica Forqué y poniéndole una navaja en el cuello».
«Yo era un niño, igual tenía 14 años o por ahí, y Verónica me sacaba dos cabezas. Yo estaba acojonado y ella me decía ‘agarra fuerte, Coque, agarra fuerte'», ha recordado.
Tras ese primer papel, en el que «no tuvo ni una frase», tanto él como su hermano Miguel intervinieron en una adaptación de «El hombrecito» a cargo de su padre, «un texto de un autor argentino con dos personajes» al que se le metió «una banda en directo».
Posteriormente, él mismo escribió una especie de monólogo autobiográfico denominado «Mi nombre es Coque Maya», donde contó su vida y su separación de Los Ronaldos en canciones. EFE