Por Juan David Mosos |
Redacción América (EFE).- La música latina asiste a la gala de la 68ª edición de los Grammy con la certeza de confirmar su evolución al celebrar 50 años de presencia en estos premios, arropada ahora por un nutrido y diverso grupo de artistas que incluye a figuras como Karol G y Bad Bunny, quien aspira a los principales galardones de la noche.
El puertorriqueño llega con el cartel de principal exponente del género por cuenta de sus nominaciones en el ‘big three’ de las categorías, en las que espera celebrar con una victoria histórica las cinco décadas que han pasado exactamente desde que Eddie Palmieri, con su álbum ‘Sun of Latin Music’, recibió en 1976 la primera estatuilla para un producción latina.
‘DeBÍ TiRAR MáS FOToS’ le ha valido ha Bad Bunny 6 candidaturas en los Grammy 2026, pero entre todos los latinos acumulan más de 30 postulaciones en las que se ven representados una decena de países, una prueba más de que la presencia de estos artistas pasó de ser testimonial hace unos años a estructural en la actualidad.
Bad Bunny, mejorará su ‘currículum’
Ya logró un hito el Conejo Malo al ser el primer cantante latino que en una sola edición consigue nominaciones a mejor álbum, mejor canción y mejor grabación del año y, aunque tendrá que enfrentar a estrellas de la talla de Kendrick Lamar, Bruno Mars o Billie Eilish, si gana al menos en uno de esos apartados seguirá ampliando sus récords.
De acuerdo con la quinielas, el boricua es el gran favorito para llevarse su tercer gramófono a mejor álbum de música urbana y con ello lograría ampliar su reinado en dicha categoría, que ha repartido hasta ahora otros dos premios, uno para Karol G y otro para Residente.

Asimismo, una sola victoria en la noche le será suficiente para ingresar en el ‘top 10’ de los artistas latinos que más grammys coleccionan en sus vitrinas —hasta ahora acumula 3—, un grupo que lidera de lejos el panameño Rubén Blades, con 12.
Como defensor del español, una faceta que se ha intensificado desde su elección como protagonista del espectáculo de medio tiempo del Super Bowl, Bad Bunny podría conseguir que un tema en un idioma distinto al inglés se imponga como mejor canción o mejor grabación del año, algo que no ocurre desde que ‘Volare’, del italiano Domenico Modugno, lo hizo en 1959.
Los Grammy dan fe del auge de la música latina
No es coincidencia que el artista más escuchado en el mundo sea latino, pues en los registros de la Academia de la Grabación consta que se han entregado 507 premios y 2.652 nominaciones para este género desde 1976 y, aunque en principio era una presencia casi anecdótica, en las últimas dos décadas ha habido una notable expansión.
El dominio del ‘streaming’ y la internacionalización del mercado hispanohablante aceleraron el fenómeno y han permitido que países como Puerto Rico, con 9, Colombia, con 8, México, con 5, o Argentina, con 4, tengan en esta edición aspiraciones en las categorías de mayor impacto en los Grammy.
Esperan reclamar su galardón un variopinto grupo de artistas que van desde la cubana e ícono tropical Gloria Estefan, pasando por el rock de Fito Páez o Aterciopelados, hasta las voces urbanas de Nicki Nicole o J Balvin, entre otros.

Hay espacio también para los récords: Rubén Blades, con ‘Fotografías’, buscará extender su dominio hasta las seis estatuillas en el apartado de mejor álbum tropical latino, mientras el español Alejandro Sanz podría romper, gracias a ‘¿Y ahora qué?’ el empate a cuatro que tiene con José Feliciano como los máximos ganadores en la categoría de mejor álbum pop latino.
Por su parte, la colombiana Paola Jara celebró anticipadamente con su nominación a mejor álbum de música mexicana con ‘Sin rodeos’, que le permitió hacerse un lugar en una rama que acaparan tradicionalmente artistas de México, representados este año por Fuerza Regida, Grupo Frontera y Carín León.