Chulapas y pichis en la Pradera durante la celebración de San Isidro, este viernes. EFE/ Sergio Pérez
Chulapas y pichis en la Pradera durante la celebración de San Isidro, este viernes. EFE/ Sergio Pérez

Las zapatillas, el chotis y el Tiktok reviven lo castizo entre los jóvenes por San Isidro

Ana Márquez |

Madrid (EFE).- Durante años, el casticismo madrileño pareció reservado a las fotografías antiguas, las verbenas de barrio y las agrupaciones folclóricas de toda la vida pero algo ha cambiado: una nueva generación de madrileños ha comenzado a reivindicar el chotis y lo chulapo en una mezcla tradición, identidad y redes sociales.

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En la Pradera de San Isidro ya es habitual ver a jóvenes bailando un chotis con zapatillas deportivas, aprendiendo pasos desde TikTok o mezclando mantones y parpusas con códigos estéticos contemporáneos.

Lejos de la nostalgia o del folclore entendido se están impulsando una nueva vida para las tradiciones populares madrileñas desde asociaciones culturales, talleres de baile, colectivos de música tradicional o agrupaciones castizas que encuentran en las redes sociales un inesperado aliado.

Chulapas y pichis caminan hacia la Ermita del Santo durante la celebración de San Isidro, este viernes. EFE/ Sergio Pérez


El significado de los claveles, cómo hacer un traje de chulapa de bajo presupuesto o la mejor manera de bailar el chotis se están viralizando entre los más jóvenes, en este nuevo ‘boom’ de lo castizo.

“Hay hambre de comunidad, de estar en las calles con las amigas, de bailar y compartir un bocata. Queremos recuperar lo nuestro y hacerlo de una manera que nos represente hoy”, explica a EFE Alejandro, fundador junto a Celia de Tremolina, una asociación nacida hace apenas un año con el objetivo de “devolver el chotis al pueblo”.

Chotis sin corsés

«Queremos una visión adaptada a los tiempos que corren. Si queremos ir a la Pradera en zapatillas, vamos en zapatillas», explica Celia Pozo, de 31 años y una de las impulsoras de la Tremolina.

Su propuesta elimina parte de la rigidez tradicional asociada al mundo castizo: en sus talleres hablan de “chulapes”, flexibilizan los roles de género en el baile y combinan la estética tradicional con códigos visuales contemporáneos.

MADRID, 15/05/2026.- Durante años, el casticismo madrileño pareció reservado a las fotografías antiguas, las verbenas de barrio y las agrupaciones folclóricas de toda la vida pero algo ha cambiado: una nueva generación de madrileños ha comenzado a reivindicar el chotis y lo chulapo en una mezcla tradición, identidad y redes sociales. EFE/ Rodrigo Jiménez

Para este colectivo, lo castizo no debe entenderse como una pieza de museo, sino como una cultura popular viva y abierta. “Las redes sociales amplifican el mensaje: esto está aquí y nos pertenece”, sostiene Alejandro Librero, otro de los fundadores a EFE.

El auge actual responde también a una reacción frente a lo que define como un histórico “autoodio madrileño”, según Librero, con una «tendencia a minusvalorar la cultura propia frente a otras tradiciones regionales más consolidadas» y reinvindicar lo local en una cultura global cada vez más homogénea.

Tiktok y el resurgir de lo castizo

Otra de las nuevas asociaciones que han resurgido el espíritu castizo es Mazo de Madrid, creada por tres jóvenes –Ainara, Marta y Sandra– de entre 19 y 20 años, que quieren extender la cultura chulapa y que las fiestas «vuelvan a tener el espíritu de verbena de toda la vida».

A través de las redes sociales -engalanadas con mantones de Manila- promulgan que «gente joven se sienta identificada con lo castizo, que lo vea como algo suyo y no como algo anticuado o pasado».

Las plataformas digitales han sido decisivas en este resurgir. Charo Frías, presidenta de la asociación Los Castizos, asegura a EFE que en los últimos años han vivido un «repunte increíble» de jóvenes interesados en las tradiciones madrileñas.

MADRID, 15/05/2026.- Durante años, el casticismo madrileño pareció reservado a las fotografías antiguas, las verbenas de barrio y las agrupaciones folclóricas de toda la vida pero algo ha cambiado: una nueva generación de madrileños ha comenzado a reivindicar el chotis y lo chulapo en una mezcla tradición, identidad y redes sociales. EFE/ Rodrigo Jiménez

Los vídeos de bailes, verbenas y actividades tradicionales han acercado el mundo castizo a jóvenes que antes lo percibían como algo lejano. Para muchos jóvenes, vestir de chulapo ya no se vive como una obligación folclórica, sino como una experiencia estética y social.

«No solo alquilan un traje para San Isidro; muchos compran sus propios trajes de chulapo o de goyesco», señala Frías, que destaca también el fuerte componente social del movimiento.

«Buscan ese buen rollo y las ganas de salir», afirma la presidenta de esta asociación que se fundó en 1984 y ha sido protagonista y escudera de la tradición madrileña.

Recuperar la cultura de la calle

«Se está cociendo un movimiento donde la gente joven no quiere que la cultura sea algo que está ahí simplemente para ver, sino que quieren hacerse protagonistas», explica Ricardo Fraile a EFE, presidente de Arrabel, una de las asociaciones de referencia en la conservación del patrimonio inmaterial madrileño desde 1982.

Madrileños y visitantes junto al escenario preparado en la Pradera durante la celebración de San Isidro, este viernes. EFE/ Sergio Pérez

Fraile percibe un cambio de actitud en los últimos años: el joven ya no acude únicamente como «espectador» a una verbena o a una romería, sino que busca aprender a bailar, tocar instrumentos tradicionales y participar activamente en la fiesta popular.

«Ahora quieren tener destreza con los instrumentos para pilotar su propia cultura tradicional y devolver la música a la calle», afirma y rechaza la idea de que Madrid carezca de folclore propio y reivindica la riqueza cultural madrileña, construida a partir de siglos de influencias populares: «Si no hay renovación, los colectivos humanos mueren», advierte.

Y esa renovación ya no llega únicamente desde las peñas tradicionales, sino también desde vídeos virales, talleres gratuitos o grupos de jóvenes que reivindican el derecho a bailar un chotis con zapatillas deportivas.

Porque el nuevo casticismo madrileño no busca congelar la tradición, sino volver a hacerla cotidiana.