Blanca Paloma o cómo volver a «poner en valor el flamenco» en Eurovisión

Javier Herrero |

Madrid (EFE).- Cuarenta años después de que Remedios Amaya pisara descalza el escenario de Eurovisión con su barca a la deriva, Blanca Paloma luchará por «poner en valor el flamenco» en este festival con «EaEa», una nana (o una «antinana») por bulerías cargada de «identidad, raíz y contundencia».

De entre los 18 aspirantes del segundo Benidorm Fest que aspiran a ganar esa plaza de representante oficial de España en Liverpool (Reino Unido) en 2023, ella es la única que repite tras alcanzar la quinta posición en la primera edición sin más apoyos que una voz sólida e hipnótica y un único tema editado, «Secreto de agua».

«Gracias a Benidorm Fest pasé a existir», comenta entre risas Blanca Paloma Ramos (Elche, Alicante, 1989) acerca de cómo le ayudó la preselección nacional en su salto de la parte de atrás de los escenarios, donde trabajaba como escenógrafa y responsable de vestuario, a establecerse sobre las tablas como cantante y autora.

En los meses posteriores apenas publicó, sin embargo, más que un tema nuevo, «Niña de fuego», ocupada sobre todo en componer más canciones y rescatar otras de su «cajón de sastre», probarlos en vivo este verano en diferentes conciertos y forjar así un repertorio propio de cara al que será su primer disco.

Blanca Paloma o cómo volver a "poner en valor el flamenco" en Eurovisión
Imagen de Remedios Amaya. EFE

De todo el trabajo desarrollado junto al productor José Pablo Polo y a veces también Vicent Huma, surgió «EaEa». Llegó entonces a la conclusión de que «encajaba con algo que podría representar a un país en Eurovisión porque tenía identidad suficiente, raíz y contundencia».

Desde que entona la primera nota resulta imposible no desligar esta candidatura de la tradición española. «Es arriesgado porque no llevamos flamenco desde 1982, pero como ritmo único de nuestra cultura era un signo identitario que queríamos poner en valor porque a veces parece que se valora más fuera de España», reflexiona.

«Para mí el flamenco es como una herencia que he recibido», cuenta sobre la influencia musical de su familia paterna, todos andaluces, especialmente de su ya fallecida abuela Carmen, a la que define como «matriarca sevillana, costurera, el alma de la fiesta y artista de sobremesa».

A Remedios Amaya no le fue muy bien en Eurovisión (acabó última) pero las cosas podrían cambiar gracias al trabajo hecho en los últimos años por Rosalía a nivel internacional. «Aunque siempre ha habido ese interés, ella ha allanado el terreno para tantos otros artistas como yo que intentamos transmitir esa influencia de una forma personal», concede.

En ese sentido precisa que más allá del patrón de la bulería que sostiene «EaEa», es la única canción de su futuro disco que no se atrevería a llamar flamenca por su combinación con melodías y recursos folclóricos de muy diversas tradiciones, incluida la árabe y la sefardí, para construir una nana o una «antinana».

«Quería reivindicar la nana como cante de trabajo, quizás el primero de la humanidad en cuanto que lo entona una madre que cría a su bebé y porque me parece hermoso que sea la primera música que escuchamos aparte del ritmo del corazón; que cantándose en todo el mundo aunque sea de diferentes maneras, siempre es una transmisión de amor», explica sobre un tema que puede dedicarse igualmente a un amante.

Lo hace además sobre una secuencia y unos arreglos que huyen de lo previsible. «En mis canciones es muy importante que haya un relato que, más allá de la estructura clásica, te lleve a lugares que no esperas, que tenga muchos contrastes y que refleje ese viaje de la sombra a la luz, de la vulnerabilidad al empoderamiento, con el que me identifico y que es intrínseco a la vida», apunta.

Eso es lo que quiere transmitir en su puesta en escena, todo un «reto» para quien durante 10 años se dedicó a ello profesionalmente. Tras la intimista lectura teatral con la que hipnotizó en 2022 con «Secreto de agua», esta vez informa que ha añadido una dimensión «más cinematográfica» a través de los tiros de cámara.

Quienes no deseen esperar a Benidorm Fest tendrán la oportunidad de disfrutar de su «trance» en directo el próximo día 12 en el concierto que ofrecerá en Café Berlín de Madrid.