La Via Appia, «la reina de las calzadas», quiere volver a los mapas

Nahia Peciña |

Roma (EFE).- La Via Appia, una de los calzadas más importantes de la antigua Roma, construida hace más de 2.300 años para unir el centro del imperio con la estratégica Brindisi, el puerto de acceso a Oriente, quiere volver a estar en los mapas del mundo entero entrando en la lista del Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

«No solo fue un medio de conquista, sino de civilización, para llevar el modo de vida y la cultura romana a los territorios sometidos», explica a EFE Angela Maria Ferroni, arqueóloga de la oficina del Ministerio italiano de Cultura en la UNESCO.

Con esta iniciativa, Italia quiere proteger, pero también promover para el turismo este eje neurálgico del Imperio Romano, que partiendo del Circo Máximo de la capital italiana llegaba hasta el puerto más importante del Mediterráneo y punto de partida de la expansión de los romanos más allá de los mares.

«La reina de las calzadas»

«Se trata de la reina de las calzadas», dice Ferroni, al explicar que el Estado italiano «ha decidido promover directamente la candidatura de la UNESCO, algo que nunca había sucedido».

A pesar de que habitualmente este tipo de propuestas las llevan a cabo regiones, municipios o asociaciones, en esta ocasión la candidatura la ha lanzado y coordinado directamente el Ministerio, concretamente la Oficina de la Secretaría General de la UNESCO, pues al ser un bien arqueológico «pasa a formar parte del patrimonio del Estado».

La Via Appia, "la reina de las calzadas", quiere volver  a los mapas
Viandantes caminan por las grandes piedras de la antigua Via Appia, la calzada más importante del Imperio romano. EFE/Paola Bruni

Según la arqueóloga, se han concedido más de 20 millones de euros para el proyecto «Appia Regina Viarum» («Appia, la reina de las calzadas»), destinado a la investigación, restauración y valorización de la ruta que unía Roma con Brindisi por el interior, con paradas como pueblos pintorescos o sitios arqueológicos y que se conoce como Appia Claudia.

«La candidatura al Patrimonio de la UNESCO es un deber por parte de nuestro país, un deber de nuestro ministerio con toda la comunidad», justifica a EFE el profesor de Topografía Antigua Giuseppe Ceraudo.

Ahora ya solo queda esperar para conocer el final del complejo y largo proceso en el que han colaborado 74 municipios, 15 parques, 12 provincias, 4 regiones y 28 oficinas del Ministerio, con la esperanza de que la Appia sea reconocida en la Lista del Patrimonio Mundial durante la sesión de verano de 2024.

1.200 kilómetros de «grandiosidad»

La que en su día fue una de las vertebras principales del sistema viario del sur del territorio que ahora se conoce como Italia, ha permitido tener hoy en día una maquina del tiempo con la que transportarse a la antigua Roma y visitar mausoleos, catacumbas o restos de villas.

«La Via Appia es la calzada por excelencia», indicó el profesor Ceraudo sobre el conjunto de más de 1.200 kilómetros que conforman la Appia Claudia y la Appia Traiana, el tramo posterior que se levantó desde Benevento (a unos 200 kilómetros al sur de Roma) a Brindisi a lo largo de la costa.

De hecho, la Via Appia se construyó «a voluntad del censor Apio Claudio en el 312 a.C. para conectar Roma con Capua (suroeste)», una ciudad que entonces era el centro de comunicaciones más importante del sur, explica el experto.

Sin embargo, los romanos, conocidos por sus grandes conquistas, quisieron alargar la calzada y tras la ocupación de las regiones del sur, la vía se amplió hasta Benevento, a unos 60 kilómetros de Capua, para finalmente llegar a Brindisi, convirtiéndose la Appia en una vía de gran comunicación comercial y cultural.

Así lo atestigua el nombre de «Regina Viarum» (la reina de las calzadas) que le dedicó el poeta Stazio y que da testimonio de todos los valores políticos, propagandísticos, económicos y sociales de esta histórica ruta.

La bifurcación de la Appia

No conforme con el camino que conectaba la capital romana y Brindisi, el emperador «español» Trajano (98 d.C – 117 d.C) ideó un ambicioso proyecto para conectar Benevento con la ciudad portuaria a través de una ruta costera y más fácil a la que ya existía por el interior del país que correspondía a la Appia Claudia.

Este nuevo tramo realizado en el 109 d.C., considerado como un plan político y estratégico del emperador, recibe el nombre de Appia Traiana y es otro de los tramos que opta a la candidatura.

«La belleza, la importancia o la grandiosidad de la construcción está atestiguada por fuentes literarias antiguas», recalca Ceraudo sobre la relevancia de esta calzada, como queda patente en las numerosas referencias a la vía que existen en las obras de los poetas romanos.

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