Los toros de El Pilar, más que los toreros, dan el espectáculo en Zaragoza

Zaragoza, 11 oct (EFE).- Los seis toros de una brava y completísima corrida de la divisa de El Pilar propiciaron este martes en Zaragoza, por sí mismos, un gran espectáculo de bravura, incluso por encima de los toreros, y en especial el soberbio «Sospetillo», premiado con la vuelta al ruedo y que «regaló» a Antonio Ferrera una inmerecida salida a hombros.

El diestro Antonio Ferrera con su segundo toro durante el festejo taurino de la Feria del Pilar celebrado este martes en la plaza de toros de La Misericordia en Zaragoza. EFE/Javier Cebollada

El encierro de la ganadería salmantina, que será probablemente uno de los más sobresalientes de la temporada de 2022, presentó para empezar una irreprochable presentación, pues además de volumen y seriedad casi todos lucieron unas finas y «aerodinámicas» hechuras que favorecieron su clase en las embestidas.

El diestro Manuel escribano con el sexto de la tarde en el festejo taurino de la Feria del Pilar celebrado este martes en la plaza de toros de La Misericordia en Zaragoza. EFE/Javier Cebollada

Además, su lidia se vivió en un ambiente propicio, con un público con ganas de divertirse y que por primera vez en tres años casi llenó los tendidos del bicentenario coso de Pignatelli, a pesar de las previsiones más agoreras acerca del tirón que podían tener los carteles cerrados por la empresa.

Claro que ese mismo ambiente festivo fue el que llevó a que se concedieran dos inmerecidas orejas a Antonio Ferrera de tan magnífico cuarto toro, que desde su salida al ruedo no paró de acometer con una absoluta entrega y una refinada calidad a cada cite que se le propuso.

Lució el toro el veterano diestro extremeño, como gran punto positivo de su actuación, sobre todo en floridos y volanderos quites con su capote verde, aunque ni entonces llegó a apurar la suprema clase de «Sospetillo», que también empujó con bravura en el caballo.

Fue el de El Pilar un auténtico toro bravo, el resultado de muchos siglos de selección genética para rozar casi la perfección en unas embestidas que Ferrera se pasó de acá para allá tomándose unas ventajas impropias, despegado, ligero y desplazando hacia las afueras a un animal que puso el cien por cien de la emoción de ese desigual encuentro de voluntades.

Aun así, el agradecido público disfrutó con la aparatosa puesta en escena y vibró con la peculiar forma de entrar a matar del extremeño, entrando paso a paso desde veinte metros… para recetar, al final, un feo golletazo que no fue óbice para que el presidente le concediera esos dos injustificados trofeos que le abrieron la puerta grande.

Al menos el usía tuvo el acierto de premiar también al toro con la vuelta al ruedo en el arrastre, algo que tal vez hubiera merecido el también bravísimo sexto, que no despegó el hocico de la arena tras el saludo a portagayola de Manuel Escribano, el único de la terna que trató con sinceridad a la gran corrida de El Pilar.

El sevillano repitió con este último el guión de su faena al tercero, banderilleando con acierto desigual y toreando de muleta con firmeza y verdad, aunque faltó un punto más de mando en los vuelos de la muleta, como necesitaban dos toros que lo pedían todo por abajo.

Lo que no se entendió es que el presidente, tan dadivoso con Ferrera, le negara a Escribano la segunda oreja de ese sexto después de una buena estocada y, sobre todo, tras haber hecho el mejor toreo de la tarde.

Lo de El Fandi entra en otro capítulo, pues el granadino, que dio espectáculo con las banderillas, como es habitual, tundió a dos buenos toros de El Pilar, sobre todo al dulce y claro quinto, con una estajanovista sucesión de pases vulgares y despegados, hasta el punto de que el segundo llegó a pasar por malo sin serlo

También así trató Ferrera al noble y justito primero, sin el suficiente compromiso y esa apasionada entrega con la que había que responder a la de ésta corrida de El Pilar, que ocupará el podio de las más destacadas de la temporada.

FICHA DEL FESTEJO.- Seis toros de El Pilar, el cuarto como sobrero de un titular que salió con el pitón izquierdo partido. Corrida con volumen y presencia, además de finas y buenas hechuras, que dio un gran juego en su totalidad, por entrega, nobleza y clase. El cuarto toro destacó por su gran bravura, fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre: «Sospetillo» de nombre, nº 151, castaño lombardo, de 558 kilos.

Antonio Ferrera, de blanco y oro: estocada delantera desprendida (ovación); golletazo (dos orejas). Salió a hombros por la puerta grande.

El Fandi, de negro y oro: tres pinchazos y estocada delantera desprendida (silencio); media estocada trasera desprendida (vuelta al ruedo tras aviso y petición de oreja).

Manuel Escribano, de grana y oro: pinchazo y estocada trasera tendida (ovación tras dos avisos); estocada (oreja con fuerte petición de la segunda y bronca a la presidencia).

Entre las cuadrillas, Antonio Prieto destacó picando al cuarto.

Quinto festejo de abono de la feria del Pilar, con tres cuartos del aforo cubiertos -unos 7.500 espectadores.

Paco Aguado