Javier G. Paradelo |
Torrelavega, 16 nov (EFE).- La Sociedad Amigos del Baloncesto (SAB) forma parte de la historia de este deporte en Cantabria desde que en la temporada 96/97 logró el ascenso a la Liga ACB donde permaneció cinco temporadas, una trayectoria que ahora se puede contemplar con motivo del 50 aniversario de la entidad.
“Mucho más que baloncesto” es el título de una muestra que reúne 300 objetos -fotografías, carnés, bufandas, camisetas, chandal o zapatillas- que repasan desde los orígenes del club hasta su desaparición oficial en 2009, pero que también rinde homenaje a quienes han formado parte de esta entidad deportiva y social.
En su historia, uno de los hitos destacados fue el ascenso y permanencia durante cinco temporadas (hasta 2002) en la élite del baloncesto español, periodo en el SAB logró ‘pasar por el aro’ a todos los equipos de la categoría: Real Madrid, Barcelona, Estudiantes, Juventud, Valencia o Baskonia.
Uno de los fundadores de la entidad, Nacho Cobo, explica a EFE que la exposición reconstruye una historia social, la de un grupo de chicos que jugaban al baloncesto en el instituto Besaya, de Torrelavega, y que al final del ciclo académico quedaron sin equipo y sin un lugar donde seguir practicando el deporte que adoraban.
Como de la nada crearon un club en el que sus integrantes vendían lotería y buscaban patrocinadores para promocionar el baloncesto y mantener diversos equipos infantiles, juveniles, cadetes, minibásquet y femeninos. Con el pasado de los años alcanzó la cima del deporte a nivel nacional.

Echando la vista atrás, Nacho Cobo cree que la gran herencia del SAB ha sido haber conseguido la construcción de diversos pabellones en Torrelavega, pasando de cero instalaciones cubiertas hace medio siglo a disponer, en la actualidad, de 30 canchas cubiertas donde poder jugar al baloncesto y a otros deportes de equipo.
Para Cobo, la exposición es “la memoria colectiva” de una ciudad y de un deporte”, recuerdos para los que vivieron ese momento histórico y para quienes no tuvieron esa suerte, para que los futuras generaciones sepan que en sus manos queda la esperanza de volver a poner este deporte en el sitio que merece la ciudad.
Un año y medio recopilando materiales
La muestra es el resultado de año y medio de trabajo por parte de Aris Rosino, su comisario, quien a través de llamadas de teléfono y redes sociales fue contactando con exjugadores, exdirectivos y aficionados para recopilar más de 300 objetos que documentan la historia del club.
Entre esos objetos destacan la primera bandera que tuvo el club, dos trofeos de torneos de los años 1953 y 1960, que se creían perdidos, y que fueron adquiridos en internet por un aficionado; o la mítica camiseta del Dinitrol -uno de los equipos del SAB- de los años 80.
Además, en la muestra su recogen bosquejos de la historia del baloncesto en Torrelavega desde sus inicios en los años 40 del siglo pasado, vinculado a empresas como Sniace o Solvay, hasta desembocar en el SAB como máximo exponente del deporte de la canasta en Cantabria.

El exjugador de SAB Cantabria y actual presidente del club Baloncesto Veteranos, Luis Merino, explica a EFE que cuando las cosas se hacen con criterio “se pueden conseguir sueños que en un principio parecen muy difíciles de alcanzar”, como fue el caso del ascenso a la máxima competición nacional.
Merino, quien empezó en el club con 16 años en Segunda División y lo dejó con 27 en la ACB, recuerda cómo una ciudad pequeña y sin grandes recursos económicos como Torrelavega pudo tener la capacidad de asentar y de llevar a un club a lo más alto del baloncesto nacional.