Río de Janeiro (EFE).- Atlético Mineiro condenó la trifulca ocurrida entre sus jugadores y los del Cruzeiro, durante la final del campeonato regional brasileño disputada el domingo en Belo Horizonte, y calificó de «lamentables» las agresiones en el campo que ocasionaron la expulsión de 23 futbolistas.
En un mensaje publicado en las redes sociales, el Mineiro señaló que el club y sus jugadores «no toleran ninguna forma de violencia en el fútbol» y reafirmó su compromiso con el respeto, el juego limpio y los valores que deben guiarlo.
El árbitro expulsó a 23 jugadores tras la trifulca

Asimismo, el conjunto de Belo Horizonte aseguró que tomará «las medidas necesarias internamente», para evitar que ese tipo de situaciones se repitan.
Horas antes, Hulk, delantero del Galo, ya había pedido disculpas a través de las redes.
El principal artillero del Mineiro señaló que, aunque la rivalidad hace parte del deporte, el respeto siempre debe prevalecer sobre cualquier emoción.
«Pido disculpas a todos los que estuvieron en el estadio, a quienes lo vieron por televisión y, especialmente, a los niños que ven el fútbol como inspiración. Lo que vimos en el campo no es el ejemplo que queremos dar», afirmó.
Atlético Mineiro condena la violencia en el fútbol

Hasta el momento, Cruzeiro no se ha pronunciado sobre el tema y en las redes solo aparecen fotografías relativas a su victoria en el torneo regional.
El incidente ocurrió antes de finalizar el partido que definía el Campeonato Mineiro y del que salió victorioso Cruzeiro al imponerse por 1-0 ante el Galo.
La pelea comenzó con una disputa entre el centrocampista del Cruzeiro Christian y el portero del Atletico MG Everson, que se enzarzaron en la disputa de un balón.
A partir de ese instante se desató una violenta trifulca: jugadores de ambos equipos intercambiaron puños y patadas por toda la cancha durante diez minutos hasta que los árbitros lograron detenerla.
Un nuevo récord de expulsiones en el fútbol brasileño

El árbitro Matheus Candaçan decidió 23 expulsiones: la de Christian, por golpear a Everson «en la cabeza con la espinilla, con fuerza excesiva e intensidad alta», y al guardameta por «agredir al rival con brutalidad, golpeándole con la rodilla en la cara».
Los otros 21 expulsados fueron, por el Cruzeiro, Casio, Fagner, Fabricio Bruno, Joao Marcelo, Villalba, Kaua Prates, Lucas Romero, Matheus Henrique, Walace, Gerson y Kaio Jorge; y por el Atlético Mineiro, Gabriel Delfim, Preciado, Lyanco, Ruan Tressoldi, Junior Alonso, Renan Lodi, Alan Franco, Alan Minda, Cassierra y Hulk.
El árbitro justificó estas 21 expulsiones porque los jugadores golpearon y lanzaron puñetazos y patadas contra sus adversarios durante la reyerta, y explicó que no pudo mostrar la tarjeta roja debido al tumulto.
Las 23 rojas se convirtieron en un nuevo récord en la historia del fútbol brasileño, luego de las 22 decretadas en el Portuguesa-Botafogo del torneo Río-Sao Paulo en 1954.
Récords de Expulsiones
Récords de Expulsiones
Los partidos más violentos del fútbol brasileño
«Pelea generalizada tras un fuerte choque entre Christian y el arquero Everson.»
«Partido extremadamente violento que terminó con la expulsión de todos los futbolistas de campo.»
Clásicos Estaduales: Tensión Constante
Rivalidades históricas que promedian entre 7 y 10 expulsiones por pelea generalizada.