Chalon-sur-Saône (Francia) (EFE).- El belga Tim Merlier se apuntó su tercera victoria en este Tour de Francia, la sexta en total, en un accidentado ‘sprint’ en Chalon-sur-Saône en el que aventajó al neerlandés Olav Kooij y al belga Jasper Philipsen.
Una aparatosa caída en el último kilómetro desordenó la batalla final pero no impidió la pelea entre los grandes llegadores, en una etapa en la que no hubo cambios en la general que sigue liderada por el esloveno Tadej Pogacar.
Merlier: «Un triplete en el Tour es algo impresionante»
Tim Merlier contó con la motivación extra de la presencia en meta de su hijo Jules y pudo lograr un triplete que «en el Tour es algo impresionante».
«La visita de mi pareja y de mi hijo Jules ha supuesto una motivación extra para intentar la victoria. Jules aún es joven, pero seguramente recordará esta victoria. Uno intenta ganar por ellos, y es especial que estuvieran aquí. Eso no sucede siempre. Estoy muy contento. Esta mañana incluso estaba un poco más nervioso», señaló el ciclista belga.
Merlier (Wortegem-Petegem, 33 años), logró la sexta victoria en el Tour de Francia, el triplete en la presente edición, cifra que señaló con los dedos según atravesaba la línea de meta como vencedor en Chalon-sur-Saone.
«Esto es muy impresionante, sí. El año pasado perdí algunas oportunidades, pero esto lo compensa con creces», comentó.
Merlier hubo de salvar alguna dificultad antes de afrontar el esprint, como el hecho de perder la conexión con el coche del equipo.
«Durante la etapa, no sentí prácticamente ningún nerviosismo. Aún hacía calor, pero no sufrí tanto como en los últimos días. Cuando llegué a la cima en la subida final, me sentí aún más decidido a intentar el esprint. También tuve un problema con mi radio», explicó.
A pesar del problema técnico, Merlier destacó que «hoy la comunicación entre nosotros fue mucho mejor. Jasper Stuyven se mantuvo tranquilo siguiendo mis indicaciones y yo simplemente tuve un buen día. Además, sabía que este final me convenía», concluyó.










