Río de Janeiro (EFE).- El ministro brasileño de Hacienda, Fernando Haddad, admitió este lunes que Brasil puede incluir un acuerdo de cooperación en tierras raras, de las que el país tiene importantes reservas y Estados Unidos una gran demanda, en sus actuales negociaciones arancelarias con EE.UU.
«Contamos con minerales críticos y tierras raras. Estados Unidos no son ricos en estos minerales. Podemos hacer un acuerdo de cooperación para producir baterías más eficaces», afirmó Haddad en una entrevista a una radio.
EE.UU. ya ha manifestado su interés en un acuerdo que le permita acceder a los minerales estratégicos brasileños, como litio, niobio y tierras raras, que son esenciales para la fabricación de baterías y otros productos de la transición energética.
Pese a que EE.UU. prevé para el próximo miércoles la entrada en vigor del arancel adicional sobre las importaciones de parte de los productos brasileños, Brasil aún confía en que las negociaciones que adelanta le permitan llegar a un acuerdo para reducir los impactos de esa medida o para aplazar su entrada en vigor.

Haddad aseguró que Brasil continúa en la mesa de negociaciones y que es posible que otros productos sean incluidos en la lista de excepciones a la sanción.
Productos brasileños con aranceles adicionales
En la lista de excepciones anunciada el pasado miércoles figuran varios de los principales productos que Brasil exporta a EE.UU., como petróleo y combustibles, aviones y jugo de naranja.
Pero entre los productos que tendrán que pagar el arancel figuran algunos que son importantes en la pauta de exportación, como café, carnes y frutas.
Según los cálculos del Gobierno, teniendo en cuenta las excepciones, el arancel adicional afectará al 36 % de las ventas del país a EE.UU., que el año pasado sumaron unos 40.000 millones de dólares (el 12 % de los embarques totales del país).
Ello debido a que las excepciones dejan por fuera de la sanción al 44 % de lo que el país le exporta a EE.UU. y a que otro 20 % se refiere a las ventas de acero, aluminio, automóviles y piezas de automóviles, que tienen un régimen especial.
«Creo que algo puede ocurrir hasta el 6 de agosto (el anuncio de nuevas excepciones). Pero no estamos trabajando con ese plazo fatídico. Seguiremos en la mesa de negociaciones hasta que podamos vislumbrar un acuerdo», aseguró Haddad.
El ministro aclaró que Brasil no aceptará un acuerdo en los términos establecidos por el presidente de EE.UU., Donald Trump, que condiciona la eliminación del arancel a la suspensión de los procesos judiciales contra el expresidente Jair Bolsonaro, líder de la ultraderecha en Brasil y juzgado por golpismo.
El Gobierno brasileño impulsa una consulta ante la OMC
Por otra parte, el Gobierno de Brasil inició un proceso para pedir consultas con EE.UU. bajo el amparo de la Organización Mundial del Comercio (OMC) sobre el arancel a las importaciones del país sudamericano.
La Cámara de Comercio Exterior, un organismo dependiente del Gobierno, autorizó a que el país solicite la celebración de consultas con EE.UU., un proceso de resolución de disputas bilaterales, aunque la decisión final es del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

El vicepresidente de Brasil y ministro de Comercio, Geraldo Alckmin, dijo durante una rueda de prensa que Lula aún debe determinar «cuándo y cómo» usar este mecanismo.
El proceso de resolución de disputas entre estados miembros de la OMC prevé un periodo de sesenta días para la celebración de las consultas.
Si el país que reclama no se da por satisfecho con el resultado de las discusiones, este puede pedir el establecimiento de un «grupo especial», la siguiente fase en este mecanismo que puede desembocar en la imposición de compensaciones.
El futuro en las negociaciones
Haddad agregó que espera poder reunirse esta misma semana con el secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, para avanzar en las negociaciones arancelarias.
Según el ministro, tan solo 4 % de las exportaciones brasileñas será afectada directamente por la sanción estadounidense debido a que el país puede enviar a otros mercados productos que EE.UU. dejará de importar pero que tienen gran demanda mundial, como café y carnes.
«La demanda por café es creciente. No entiendo porque mantuvieron el café en la lista del 50 %, ya que eso va a encarecer el producto para el consumidor estadounidense», dijo.