Aspecto del peaje de Martorell en la AP-7. EFE/ Susanna Sáez

La autopista AP-7 se reabrirá al tráfico por completo esta madrugada en sentido sur

Barcelona (EFE).- La autopista AP-7 en sentido sur, entre Gelida y Martorell (Barcelona), se reabrirá completamente al tráfico a las tres horas de la próxima madrugada tras casi tres semanas cerrada a la circulación a consecuencia de un accidente mortal en Rodalies, ha informado el director del Servicio Catalán de Tráfico, Ramon Lamiel.

La autopista AP-7, el eje viario básico del corredor mediterráneo por carretera de la península, quedó cerrado al tráfico en ese tramo el pasado enero a consecuencia del accidente de un tren de Rodalies el día 20 en Gelida por la caída de un muro de contención, ante el riesgo de derrumbe de la vía.

El corte afectó a los tres carriles de la autopista en sentido Valencia desde la salida 170 de la autopista, un tramo que se reabrirá «en la hora valle» de esta madrugada anunciada por Lamiel gracias al avance en las obras de reconstrucción del muro de contención que ejecuta el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible bajo la vía.

«Agradezco el trabajo que han hecho las 24 horas del día el equipo del Ministerio, un trabajo ingente, inmenso, que ha sido muy importante para recuperar esta autopista», ha dicho Lamiel, quien ha revelado que en las últimas semanas ha mantenido reuniones periódicas con los responsables de esa obra para ver su avance y analizar posibles soluciones para la pronta reapertura de la AP-7.

La autopista C-32 mantendrán levantadas hasta has tres horas de la próxima madrugada las barreras de los peajes de la calzada en sentido sur, como ha hecho desde el cierre de la AP-7, para seguir drenando el tráfico de salida de Barcelona.

Reapertura con radares

La reapertura de la AP-7 coincidirá con la implementación por parte de Tráfico de más radares móviles en esta vía, lo que hará que la velocidad de todo el tráfico que pase por los 344 kilómetros de la autopista que atraviesan Cataluña, desde La Jonquera, en la frontera gerundense con Francia, y hasta Ulldecona, en Tarragona, esté controlada.

El Servicio Catalán de Tráfico aplicará así un plan que ha diseñado con el uso de radares fijos y los llamados «carros radar» móviles, que usará en coordinación con los controles que harán los Mossos, por lo que la velocidad estará vigilada en todos los tramos catalanes de la autopista.

Ese plan, ha reiterado Lamiel, se ha diseñado con la adquisición de seis nuevos «carros radar» para «reducir la siniestralidad y dominar la autopista», la carretera catalana con más accidentes mortales, según las estadísticas de Tráfico.

El dispositivo alternativo a la AP-7 «ha funcionado»

Lamiel ha indicado que las medidas que se han adoptado en estas tres semanas para «balancear» el tráfico que normalmente circula por la AP-7 «han funcionado» y que lo han hecho, entre otras cosas, gracias a la colaboración «de los municipios más próximos» a los viales y la información ofrecida también a los representantes del sector de transportes de mercancías.

En las semanas de cierre de la autopista, que han coincidido con el parón y el servicio parcial en el servicio ferroviario de Rodalies, el tráfico ha aumentado en anillo metropolitano de Barcelona un tres por ciento las dos primeras semanas y entre un 1,5 y un 2 por ciento en esta última.

Lamiel ha subrayado que liberar los peajes en la autopista C-32 «ha ido muy bien» porque esa vía ha absorbido buena parte del tráfico que habitualmente pasa por la AP-7, tanto en sentido norte como sur.

Así, el paso de camiones ha subido un 200 por ciento, lo que ha convertido a la C-32 «en la vía de distribución» de las mercancías.
También han funcionado los desvíos por la A-2, la C-31 y la B-23, aunque puntualmente en esta vía se anotaron descensos de tráfico al optar los vehículos por la C-32, que era gratuita.

«Lo que representa cortar una autopista como la AP-7 no está exento de problemas en las otras vías» alternativas, ha incidido Lamiel, quien ha subrayado que, pese a ello, el dispositivo «ha funcionado».

El cambio en la distribución del tráfico no ha influido en la seguridad, ha reportado Lamiel, quien ha recordado que el año pasado por estas fechas, el número de muertos en las carreteras catalanas era de 14 y este es de 7. «Hay una reducción de muertos y heridos en una situación muy complicada», ha subrayado.

Los datos recabados por Tráfico durante el cierre de la AP-7, ha explicado, serán ahora analizados por ese organismo para diseñar modelos de medidas a implementar en el caso de que se vuelva a producir una situación similar.