Un cliente entrega las piezas que desea empeñar en el Monte de Piedad en Madrid en una imagen de archivo. EFE/Rodrigo Jiménez

Los Montes de Piedad reviven con los máximos del oro y la revalorización de las joyas

Madrid (EFE).- Los Montes de Piedad reviven con los máximos históricos del oro, que animan cada vez más a pequeños ahorradores a comprar lingotes para proteger sus ahorros a largo plazo, al mismo tiempo que otros usuarios, incluyendo los más jóvenes, empeñan sus joyas en busca de liquidez.

Aprovechando las subidas de los metales preciosos, varias decenas de personas esperan su turno en la oficina central del Monte de Piedad de Madrid para dejar en prenda las alhajas que les dejaron en herencia en ocasiones para darse un capricho como comprar un teléfono de nueva generación o irse de viaje.

El de Madrid, fundado en 1702

En la plaza de las Descalzas, esa «descapitalización» del patrimonio familiar no es un hecho aislado sino una tendencia, explica a EFE Santiago Gil, director de Montes de Piedad y Monteoro.

Sin embargo, la paradoja es que, aunque el metal vale más que nunca, el número de operaciones apenas ha variado. En 2025 se concedieron 130.006 préstamos, un 0,31 % menos que el año anterior.

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Imagen de archivo de la cámara acorazada del Monte de Piedad de Madrid. EFE/Zipi

Esta institución, fundada en 1702 como obra social, sigue siendo una alternativa para personas excluidas de los canales financieros habituales, aunque desde la crisis de 2008 se consolidó también como un recurso para autónomos y profesionales liberales.

Entre los diferentes perfiles que acuden al Monte de Piedad se encuentran «los artistas», que recurren al empeño para cubrir la hipoteca entre contratos, y familias que afrontan imprevistos o gastos estacionales como las matrículas universitarias y las Navidades.

Gil resalta también la llegada de un público joven que utiliza el sistema para financiar el ocio inmediato, empeñando medallas o pulseras heredadas para costearse desde un viaje a Ibiza hasta las entradas de festivales como el ‘Mad Cool’.

El Monte de Piedad frente a los “Compro oro”

A diferencia de los negocios de «Compro oro», que atraen clientes con carteles de hasta 120 euros por gramo, cifra que suele referirse al oro de 24 quilates, el Monte de Piedad ofrece liquidez -a cambio de dejar una joya en prenda- por la que el cliente solo paga intereses por el tiempo transcurrido: un tipo estándar del 8,25 % anual, del 5 % para jóvenes y del 6,25 % para autónomos.

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Imagen de archivo de la oficina del Monte de Piedad de Valencia. EFE/Manuel Bruque

En caso de no recuperar la joya, la pieza sale a subasta y el excedente de la venta se entrega íntegramente al antiguo propietario, dándose situaciones en las que, según asegura Gil, «ha habido personas que reciben una llamada avisándoles de que tienen 4.000 euros esperándoles por el sobrante de su joya».

El oro como inversión

Frente al ciudadano que vende en busca de liquidez, un porcentaje cada vez mayor decide comprar lingotes en la misma oficina de Montes de Piedad para proteger sus ahorros a largo plazo.

Esta dualidad revela que, mientras algunos se desprenden de su patrimonio para el consumo inmediato, otros baten récords en la adquisición de oro de inversión al percibir que, pese a los precios máximos, el metal seguirá revalorizándose en los próximos años.

Ante la baja rentabilidad de los depósitos bancarios tradicionales y la creciente dificultad para acceder a otros activos como la vivienda, el oro se ha consolidado como una alternativa para ahorrar.

Plata: una subida sin fiebre

A pesar de que la plata se llegó a disparar un 140 % al final de 2025, los Montes de Piedad no han registrado una «fiebre» similar a la del metal dorado.

Las vajillas, candelabros o cuberterías mantienen un ritmo de empeño estable y similar al de años anteriores, según indica Gil.

La explicación es que «ya quedan pocas casas con aquellas fuentes y candelabros de las abuelas».