Ciudad de México / Sao Paulo (Brasil) (EFE).- La multinacional Coca-Cola invertirá unos 6.000 millones de dólares tanto en México como en Brasil, de acuerdo a lo anunciado este jueves por los Gobiernos de ambos países.
La presidenta Claudia Sheinbaum hizo el anuncio luego de recibir hoy al director ejecutivo global de Coca-Cola, Henrique Braun, en el Palacio Nacional de la capital mexicana, mientras que el vicepresidente brasileño, Geraldo Alckmin, dio la noticia en una ceremonia en Brasilia.
De acuerdo con la mandataria, Braun le informó de la inversión aunque no precisó ni tiempos ni proyectos de dicha financiación que, según el Gobierno, hace parte del Plan México para potenciar las inversiones con las que Sheinbaum busca posicionar al país dentro de las primeras diez economías del mundo, al tiempo de aumentar la inversión privada hasta un 28 % en 2030.

La inversión en Brasil y los compromisos de Coca-Cola
Por su parte, Alckmin, que también es ministro brasileño de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios, adelantó frente a representantes de la empresa, que el desembolso de 30.000 millones de reales (unos 5.839 millones de dólares) fue «anunciado al presidente» Luiz Inácio Lula da Silva para ser destinado a «nuevas fábricas y centros de distribución» a lo largo del país, aunque no brindó más detalles.
Este jueves, Lula se reunió con la presidenta de Coca-Cola para Brasil y el Cono Sur, Luciana Batista, y otros representantes locales de la empresa, que en su haber mantiene unas 35 fábricas que abarcan prácticamente todo el territorio brasileño.

En México, en octubre de 2025, la Cámara de Diputados aprobó la reforma a la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) con la que se actualiza las cuotas que se cobra a refrescos (sodas), tabacos, y se integran al gravamen sueros, bebidas saborizadas con edulcorantes, videojuegos con contenido violento y las apuestas para 2026.
En ese contexto, Coca-Cola se comprometió con el Gobierno mexicano a reducir en un 30 % las calorías de sus refrescos y a que las versiones sin azúcar sean más baratas que las regulares.