París (EFE).- Stellantis sufrió el pasado año unas pérdidas de 22.332 millones de euros, tras los 5.520 millones ganados en 2024, que se explican por una carga excepcional de 25.400 millones para marcar la «reinicialización» de su actividad y un profundo cambio de estrategia.
Esas provisiones excepcionales son superiores a los 22.200 millones que Stellantis había anunciado el pasado 6 de febrero para anticipar al mercado su delicada situación financiera y los reajustes que había tenido que hacer en la cuenta de resultados del segundo semestre, pero el grupo ha sumado otras por la primera mitad del año.
Transición hacia los vehículos eléctricos
El grupo automovilístico francés indicó este jueves en un comunicado que en el conjunto del ejercicio encajó una pérdida operativa de 26.254 millones debido a esas provisiones que integran sobre todo un frenazo en su transición hacia los vehículos eléctricos ante la falta de apetito de los consumidores y los cambios de normativa, en particular en Estados Unidos.
La «reinicialización» del plan de lanzamientos significa que Stellantis abandona muchos proyectos en la tecnología de los eléctricos y en su lugar va a sacar al mercado modelos de combustión, un proceso que inició en la segunda mitad de 2025.

La carga excepcional tiene en cuenta también un cambio en la estimación de las provisiones por garantías contractuales y otros elementos, principalmente por las reducciones de efectivos que ya había anunciado en Europa.
La facturación en 2025 cayó un 2 % a 153.508 millones de euros aunque las ventas de vehículos progresaron un 1 %, lo que se explica por una evolución desfavorable del tipo de cambio (básicamente la depreciación del dólar frente al euro), pero también por un descenso de los precios de sus productos en la primera mitad del año.
Primeros signos positivos en el segundo semestre
El consejero delegado, Antonio Filosa, indicó que «nuestros resultados para el año 2025 reflejan el costo de haber sobrestimado el ritmo de la transición energética y la imperiosa necesidad de una ‘reinicialización’ para recolocar en el centro de nuestra actividad la libertad de elección de nuestros clientes con una gama completa de eléctricos, híbridos y motores térmicos».
Sobre todo, Filosa insistió en que en el segundo semestre, (está a las riendas de la empresa desde el 28 de mayo) «hemos empezado a ver los primeros signos positivos de progreso tras nuestras acciones de mejora de la calidad, el lanzamiento con éxito de nuestra ola de nuevos productos que está en el origen de la vuelta al crecimiento del volumen de negocios».
Así en la segunda mitad del ejercicio, las ventas de coches se incrementaron en un 11 % en términos interanuales hasta 2,8 millones de unidades y la facturación subió un 10 % a 79.247 millones de euros.
En cuanto a las perspectivas, Filosa hizo hincapié en que en 2026 «seguiremos sin descanso cubriendo las lagunas del pasado en materia de ejecución para apoyar de forma duradera nuestra trayectoria de crecimiento rentable».
Stellantis, que ha suspendido la distribución de dividendos en 2026, espera una evolución positiva progresiva a lo largo del año por efecto de la llegada de los nuevos modelos que ha lanzado y que va a lanzar, así como una mejora operativa gracias en particular a una mayor estabilidad.
En términos financieros, su objetivo es un crecimiento del volumen de negocio a un ritmo de un dígito, un margen del resultado operativo ajustado de un dígito en la parte baja de la horquilla y una mejora en la generación del flujo de caja industrial.