CRECIMIENTO ESPAÑA GUERRA IRAN
Varias personas trabajan en la fábrica de Renault en Valladolid. EFE/Nacho Gallego

BBVA Research deja en el 2,4 % su previsión de crecimiento, que habría subido sin la guerra

Madrid (EFE).- El BBVA Research mantiene en el 2,4 % para 2026 su previsión de crecimiento para la economía española, que habría elevado de no ser por el encarecimiento del petróleo y del gas asociado a la guerra contra Irán y por la incertidumbre comercial generada por la Administración de Estados Unidos.

De acuerdo con el informe Situación España presentado este lunes, la economía española mantiene «un ritmo de crecimiento elevado», con datos que «mejoran lo previsto», y la recuperación «podría continuar a un ritmo sólido» siempre que el conflicto en Oriente Medio «sea temporal y tenga un impacto acotado».

Así, bajo un escenario de un conflicto militar de corta duración, el crecimiento del PIB se mantendría en el 2,4 % en 2026 -tal y como la entidad había previsto en diciembre- y también en 2027 -tres décimas más de lo que calculado previamente-, al tiempo que la inflación podría situarse en el 2,9 % en 2026 y caer al 2 % en 2027.

El conflicto resta 2 décimas al crecimiento

El BBVA Research ha calculado que el incremento de los precios energéticos por el conflicto armado restaría alrededor de 0,2 puntos porcentuales al crecimiento del PIB en 2026 y aumentaría la inflación promedio en tres décimas.

Así, para este mes de marzo se espera una inflación del 3,5 % y del 4 % en abril y mayo, según ha detallado el responsable de análisis económico del BBVA Research, Rafael Domenech, quien ha explicado que por el momento el «principal impacto» es el combustible, mientras que la electricidad no está teniendo variaciones importantes.

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Una mujer trabaja en la fábrica de Renault en Valladolid. EFE/Nacho Gallego

Ha querido dejar claro que estas previsiones se basan en un escenario de incremento de precios de combustibles «de corta duración», en el entorno de los 75 dólares por barril, y que si los precios se estabilizan en niveles más elevados habría «mayores impactos en la inflación».

La subida del petróleo también afectaría al crecimiento de la economía, ya que un incremento del 10 % en el precio del barril restaría dos décimas al crecimiento del producto interior bruto.

Otros de los puntos que se deben vigilar «muy de cerca» son las disrupciones en las cadenas mundiales de producción, con un «punto crítico económico» que es el estrecho de Ormuz, y el canal financiero global.

Sobre este último, los expertos han querido dejar claro que «es pronto» para que suban los tipos de interés.

Preguntados por la morosidad han dejado claro que no se dan las condiciones para que suba, ya que continúa la creación de empleo, con una previsión un millón de puestos más en dos años, y las tasas de ahorro siguen en dos dígitos.

Evolución de la actividad «mejor de la previsto»

El encarecimiento de la energía y la mayor incertidumbre global son compensadas por «una evolución de la actividad mejor de lo previsto y una política fiscal que podría ser más expansiva de lo esperado».

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Un surtidor de diésel 95 en una gasolinera de Madrid. EFE

También tiran al alza de la economía el consumo de no residentes, que podría beneficiarse por las tensiones geopolíticas de otras zonas; las ventas de servicios no turísticos a otros países, que aún disponen de espacio para crecer por encima del PIB; y la fuerza de trabajo, que seguirá aumentando gracias a la inmigración.

Precisamente, sobre la regularización extraordinaria del Ejecutivo, consideran que podría tener «efectos positivos y moderados sobre las horas trabajadas, los precios y el PIB», aunque han puntualizan que «la incertidumbre es elevada».

La demanda interna continuará apoyada por las políticas públicas, con unos tipos de interés reducidos que impulsarán tanto al consumo como a la inversión, pero la vivienda seguirá siendo «un cuello de botella» y su elevado precio puede deteriorar la percepción de España como destino para la inmigración.

Medidas focalizadas para sectores afectados

Respecto a las medidas para mitigar el impacto de la guerra de Irán que el Gobierno prevé aprobar el próximo viernes en un consejo extraordinario, Rafael Domenech ha remarcado que «no hay que precipitarse» y, además, «deben estar focalizadas».

A su juicio, no tendrían que ser «indiscriminadas», sino concentrarse sobre los sectores más afectados, como los intensivos en uso de energía o el transporte, además de los colectivos más vulnerables.

No cree que sea positivo «anestesiar la señal de precios» y que «la economía siga consumiendo petróleo y gas cuando su precio se dispara», por lo que ha sugerido que quizá «la mejor forma de resolverlo es dejar que los precios se muevan y hacer transferencias de cuantía fija a los hogares mas vulnerables».

También ha calificado de «deseable» que haya una coordinación a nivel europeo en la puesta en marcha de estas medidas.