Por Carlos Meneses |
São Paulo (EFE).- El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, invitó este martes a empresarios brasileños a invertir en su país, con la promesa de una «apertura absoluta» basada en una ambiciosa agenda de reformas económicas, en el marco de su visita de Estado a Brasil.
El mandatario, acompañado de varios de sus ministros, cerró un foro con cerca de 300 empresarios brasileños y bolivianos, en la sede de la Federación de las Industrias del Estado de São Paulo (Fiesp), la patronal más influyente de Brasil.
«Bolivia está con la apertura absoluta, con aquello que es bueno para construir, producir y desarrollar un país fuerte», declaró el gobernante de centroderecha, que asumió en noviembre inaugurando una nueva era en su país tras dos décadas de administraciones progresistas.

El mismo mensaje llevaron sus ministros José Gabriel Espinoza, de Economía, y Fernando Aramayo, de Relaciones Exteriores, quienes pusieron el acento en que Bolivia ofrece ahora «previsibilidad» y «confianza» para invertir en un contexto geopolítico «muy complejo y volátil».
«Buscamos que esta percepción del riesgo que se tuvo durante más de 20 años empiece a reducirse, ese es el compromiso», manifestó Espinoza.
Paz, orgulloso de hablar con Trump y Lula
En un tono más político, Paz sacó pecho de su juego de cintura en el incierto tablero internacional y rehuyó de debates de «izquierda o derecha».
En este sentido, se mostró orgulloso de haber conversado en prácticamente la misma semana con dos líderes tan antagónicos ideológicamente como Donald Trump (Estados Unidos) y Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil).
Ese pragmatismo lo atribuyó a su «agresiva política de poner a Bolivia en el mundo», la cual tiene una clave interna y otra externa.
Hacia fuera, prometió trabajar para que «todo aquel que quiera hacer negocios en Bolivia» sienta que es un país «abierto», que va a generar «reglas claras», mediante nuevas normativas en sectores como agricultura, minería y energía.

Sobre este último, el ministro de Hidrocarburos y Energía de Bolivia, Mauricio Medinaceli, informó que preparan cuatro grandes leyes para «cambiar las reglas del juego»: una de hidrocarburos, otra de electricidad, una tercera sobre energías verdes y una última sobre litio.
Los proyectos pretenden dar flexibilidad al sector privado, armonizar regulaciones, fomentar los biocombustibles y preparar el terreno para adjudicar áreas minerales a la iniciativa privada.
Impulso al flujo comercial
Pero Paz, que fue condecorado hoy con la medalla de la Orden del Mérito Industrial de São Paulo, también dejó un mensaje para los bolivianos, a los que les pidió no ser «pobres ideológicos» y salir del «enclaustramiento mental» en el que encuadra a la nación andina.
«Los bolivianos debemos entender que esta oportunidad no es para mezquinos ni liderazgos mezquinos», apuntó, al tiempo que consideró que Bolivia «debe ser junto a sus aliados estratégicos uno de los ricos del barrio».
Para ello, pidió a Brasil que compre más productos de su país a fin de equilibrar la balanza comercial, como ya hizo con Paraguay y Uruguay, según el presidente boliviano.

El comercio entre ambos países se ha resentido, además, de manera notable en los últimos tiempos, al pasar de 5.500 millones de dólares en 2013 a 2.600 millones en 2025, según datos oficiales.
Brasil tiende la mano
Las autoridades y empresarios brasileños tomaron nota y tendieron su mano.
El ministro de Agricultura de Brasil, Carlos Fávaro, cree que la cooperación entre los productores de ambos países «es muy grande», pues Bolivia ofrece «tierras fértiles» y, con el Gobierno de Paz, «seguridad jurídica».
El viceministro de Industria y Comercio, Márcio Elias Rosa, destacó la necesidad de aumentar la relación bilateral y puso especial interés en el sector de minerales críticos.
Por su parte, el presidente de la Agencia Brasileña de Promoción de Exportaciones e Inversiones (ApexBrasil), Jorge Viana, apostó por una «nueva fase» entre los dos países y subrayó el interés «muy grande» de los productores brasileños en aproximarse a la región de Santa Cruz, motor económico de Bolivia.
«Brasil necesita ser más generoso con sus vecinos. Eso me dice Lula: no solo quiero vender, quiero comprar más», concluyó.
A nivel empresarial, José Serrador, vicepresidente de la aeronáutica brasileña Embraer, tercer mayor fabricante de aviones del mundo, se comprometió a ampliar las posibilidades de colaboración con la industria boliviana en áreas como defensa, agricultura y aviación comercial.