Carla Aliño | València, 29 mar (EFE).- Un andador que a su vez sirve como carro de la compra (o viceversa) es el proyecto de final de grado de Dani Redondo, estudiante de diseño de la Escuela de Arte y Superior de Diseño (EASD) de València, cuya idea ha comprado ya Rolser, empresa líder en carros de la compra.
Este estudiante, de 25 años y procedente de Fuenlabrada (Madrid), finalizó el año pasado sus estudios de grado en Diseño de producto, y como proyecto final quiso desarrollar un objeto que «ayudara a facilitar la vida de la gente», explica en una entrevista con EFE, en la que apunta que lo ha hecho pensando sobre todo en los «abuelos del futuro».
«Siempre he pensado que el diseño puede ayudar a solucionar las cosas de la vida cotidiana y hacerlas más fáciles», defiende Redondo, quien eligió desarrollar un andador porque «es un producto que siempre se realiza en las carreras de ingeniería» y quería abordarlo desde el punto de vista del diseño.
Se trata, según dice, de un aparato para mejorar la vida de las personas pero los ingenieros se «centran mucho en la técnica y no tanto en la percepción del usuario: cómo lo sienten o las sensaciones que tienen».
Análisis de mercado y decenas de entrevistas
Con estas premisas, Redondo hizo análisis de mercado y estudió no solo los andadores existentes, sino también el mundo de las bicicletas y los carros de bebé, donde asegura que hay mucha sensibilidad y cuidado por la formas y se han realizado muchos avances.
Pero sobre todo hizo muchas entrevistas, más de un centenar en total, a residencias de mayores, usuarios de andadores, personal sanitario o sociosanitario que trabaja con estas personas y vendedores de este tipo de productos para conocer las necesidades y la experiencia de quienes usan esta herramienta.
A través de esas entrevistas y de la observación, se dio cuenta de que «mucha gente mayor utiliza el carro de la compra como soporte para ir a sitios» porque le da vergüenza utilizar un andador o se siente muy mayor haciéndolo. Así, llegó a la conclusión de que podía combinar ambas ideas y hacer un andador moderno que fuera a la vez carro de la compra.
Ambos son productos similares, asegura para apuntar que aunque ya hay algunos carros de la compra que tienen un asiento, «son todos muy iguales» y él buscaba la «diferenciación», algo que llamara la atención y que estuviera no tanto pensado para la gente mayor de ahora sino «para los abuelos del futuro».
Para ello, ha creado una estructura muy sencilla en forma de T invertida, con unas ruedas más grandes detrás y más pequeñas delante, similares a los carros de bebé; un manillar con frenos que puede elevarse, y una cesta de la compra y un asiento plegable -el más alto del mercado- en diferentes colores.
El interés de Rolser en la idea
Una vez finalizado el proyecto, el objetivo de este estudiante era poder vender la idea a una empresa, en concreto a Rolser, empresa alicantina líder en carros de la compra, y que rápidamente se interesó por el concepto.
Según explican a EFE desde la compañía, Rolser ha comprado la idea y el concepto planteado por Redondo, con el objetivo de poder desarrollar un producto de estas características en el futuro, pero precisan que todavía no hay un producto desarrollado ni un proyecto en lanzamiento.
Redondo ha realizado en esta empresa de Pedreguer (Alicante) las prácticas de máster que esta desarrollando en estos momentos, en las que ha podido aprender mucho, y espera poder seguir colaborando con Rolser durante el desarrollo de su diseño.
Rondine, un nombre asociado al libertad
El andador/carro de la compra diseñado por Dani Redondo lleva el nombre de ‘Rondine’, golondrina en italiano, un ave que se asocia con la libertad, que es la idea que más destacaban los usuarios sobre lo que les aportaba el andador, y como homenaje al nombre que una mujer de 97 años le había puesto a su andador: «Pajarito».
El hecho de elegir el italiano tiene que ver con que durante las entrevistas que hizo a las personas mayores, muchas le decían que en vez de estar hablando con ellas se fuera de viaje a Italia, un país que ellos asociaban con su juventud y también con la libertad.
Un enamorado del diseño
Dani Redondo es un enamorado y apasionado del diseño, cuyo mantra es «mejorar la calidad de vida de las personas y hacela más fácil y, por qué no decirlo, también más bonita». Tras finalizar un ciclo superior de diseño mobiliario de dos años en Madrid, decidió trasladase a València en 2022 para hacer el grado de Diseño de producto en la EASD, de cuatro años, coincidiendo con el año en que esta ciudad era Capital Mundial de Diseño
.»Vine sin conocer a nadie y ahora mismo me siento muy acogido por todo el mundo, no solamente a nivel académico, y me encanta la ciudad», señala Redondo, quien también ha pasado un año de Erasmus en Berlín donde ha aprendido mucho de «cómo se piensa en Alemania» en relación al diseño.
En estos momentos, finaliza un máster de Diseño y producto y su siguiente paso será seguir formándose en estudios de diseño y adquiriendo experiencia en el sector, pero en el futuro le gustaría acabar siendo docente para poder transmitir a las nuevas generaciones «esa pasión» que a él le entregaron sus profesores.









