Madrid (EFE).- La Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas) ha revisado dos décimas a la baja su previsión de crecimiento para la economía española en el año 2026, hasta el 2,2 %, y ha incrementado ocho décimas la inflación, hasta el 3,3 %, debido a la guerra en Irán y a la subida de los precios energéticos.
Así lo han explicado este miércoles el director general de Funcas, Carlos Ocaña, y el director de Coyuntura y Economía Internacional, Raymond Torres, durante la presentación de las previsiones económicas para España 2026-2027, donde han reconocido que el entorno internacional es «bastante negativo» aunque su impacto todavía es «contenido».
Ciclo «interno expansivo»
Torres ha añadido que la economía española continúa en un «ciclo interno expansivo» que se va manteniendo, aunque «con algo menos de vigor», debido a la pérdida de fuelle de la demanda interna, cuya aportación al avance del PIB será de 2,6 puntos, cinco menos que en las previsiones anteriores.
El consumo privado será menos boyante, como consecuencia de la subida de la inflación, mientras que la inversión también registrará una desaceleración por la situación de incertidumbre que supone el conflicto y las disrupciones de las cadenas de suministro.
El sector exterior detraerá cuatro décimas de PIB, una mejora de tres décimas con respecto a la previsión de febrero, debido al incremento del número de turistas (en un 3,3 %) que compensaría el debilitamiento de las exportaciones de bienes, en un contexto de estancamiento de los mercados europeos.
Inflación de alimentos puede llegar al 7 %
En el caso de la inflación, se observa una «tendencia al alza» incluso desde antes del estallido del conflicto en Oriente Medio, por lo que Funcas ha elevado ocho décimas, hasta el 3,3 %, su pronóstico para 2026, por el incremento de los costes energéticos y de materias primas, y a pesar de las medidas adoptadas por el Gobierno.
La previsión de inflación para los meses de mayo y junio se sitúa en el 3,6 % y en el 3,5 %, respectivamente, pero si se revierten las medidas, en verano puede alcanzar el 4 %.

Respecto a los alimentos, Torres ha detallado que vienen con una tendencia de crecimiento «muy intenso» y en el caso de los no elaborados, podrían subir un 7 % a partir del verano y en otoño, ya que el encarecimiento de los fertilizantes tarda seis meses en llegar a los consumidores.
El déficit público aumentará en 2026 dos décimas, hasta el 2,6 %, antes de regresar al 2,4 % en 2027, gracias a la reversión de las medidas, por lo que a final de ese año la deuda todavía alcanzaría el 97,5 %.
Funcas espera que se creen cerca de 650.000 puestos de trabajo en el bienio, con lo que la tasa de paro bajará hasta el 9,3 % de media anual en 2027, un año en el que el crecimiento se situará en el 1,8 % -sin cambios respecto a la anterior previsión-.
Debido a la elevada incertidumbre, se ha planteado un escenario alternativo en el que el precio del petróleo se mantiene en torno a 115 dólares durante todo el año, lo que situaría la tasa media de inflación de 2026 en el 4 % y el crecimiento del PIB en el 1,8 %.
Medidas dirigidas a donde está el problema
Sobre las medidas adoptadas por el Ejecutivo para atenuar las consecuencias económicas del conflicto, Torres ha reconocido que «han surtido un cierto efecto», pero «relativamente puntual» y «un poco más contundente en el caso de la gasolina que en el caso de gasóleo».
A su juicio, estaba previsto que dichas medidas se revirtieran en el mes de junio, pero teniendo en cuenta la inflación del mes de abril, Torres ha considerado que se mantendrán hasta el mes de octubre.
De cara a los próximos meses y preguntado por si serán necesarias nuevas iniciativas en caso de que la guerra continúa, el economista ha rechazado la puesta en marcha de medidas «generalizadas» o de «recortes generalizados de gravámenes, de impuestos especiales o energéticos», ya que «no van dirigidos a un colectivo concreto» y es «necesario apoyar a sectores más vulnerables ante esta situación».









