Vigo (EFE).- Miles de trabajadores del sector del metal de toda la provincia de Pontevedra recorren en este momento las calles de Vigo en dirección a la delegación de la Xunta de Galicia en la ciudad para reclamar una solución a las negociaciones del nuevo convenio colectivo, enquistadas tras 13 reuniones entre las partes.
La manifestación, en el primero de los tres días de huelga convocados hasta el momento por los sindicatos -prevén otros tres más-, está respaldada por CIG, CCOO y UGT y comenzó a las 09:30 horas en Beiramar, donde se encuentran los principales astilleros de la ciudad.
A esa hora ya eran cientos los trabajadores concentrados, lo que generó las primeras complicaciones al tráfico al colapsar una de las arterias más recurridas por los conductores vigueses, que se vieron atrapados en atascos.
«Convenio del metal, solución»
«Convenio del metal, solución», gritan los manifestantes, tras una pancarta en la que se puede leer: «Contra la precariedad, convenio digno ya».
Los sindicatos han llamado a los casi 33.000 trabajadores del sector a secundar las jornadas de huelga previstas para hoy y para el miércoles y jueves de la próxima semana, a los que añadirán, posiblemente, otros tres días de paro el 19, 20 y 21 de mayo coincidiendo con la feria del naval Navalia.
El conflicto se centra en las condiciones del nuevo convenio: la patronal, integrada por Asime, ATRA e Instalectra, ha llegado a poner sobre la mesa una subida salarial del 14,5 % en cuatro años —incluyendo un 5 % en 2026—, aunque posteriormente volvió a una propuesta del 13 % en cuatro años, con una reducción de jornada de ocho horas en 2028 y medidas adicionales en licencias, pluses y comisiones de trabajo.
Los sindicatos consideran insuficientes estas ofertas y critican que la cláusula de garantía salarial esté vinculada al IPC con un tope del 2 %.
También denuncian la falta de avances en cuestiones como la subrogación, la regulación de los fijos discontinuos o la inclusión de medidas frente al estrés térmico. Desde la parte social se acusa a la patronal de “inmovilismo” y de no comprometerse con mejoras concretas.
Por su parte, los empresarios lamentan lo que califica de “bloqueo sistemático” sindical y sostienen que su objetivo es garantizar la viabilidad de la industria y reducir la incertidumbre.








