Madrid (EFE).- El próximo 26 de mayo se cumplen tres años desde la entrada en vigor de la Ley de Vivienda, que nació con el objetivo de contener el precio del alquiler y mejorar el acceso a la vivienda, pero que desde 2023 deja un escenario marcado por el aumento de precios, la reducción de la oferta y el incremento de la competencia entre inquilinos.
Según explica el portal inmobiliario Idealista, en estos tres años, los precios del alquiler han subido un 30,7 % de media en España, al tiempo que la oferta se ha reducido un 30 % y la competencia por alquilar una vivienda se ha duplicado.
La aplicación de topes al alquiler no ha conseguido reducir los precios, aunque sí se han moderado, en cierta manera, las subidas en algunas zonas tensionadas.
Entre las capitales de provincia españolas que tienen topes, en la que menos han subido los precios ha sido Pamplona, con casi un 12 % en esos tres años; seguida de Girona, con un 12,6 %; Vitoria, con un 13,1 %; y Lleida, con un 16 %; mientras que Bilbao y A Coruña superaron el 20 %.

Fuera de las zonas tensionadas, Segovia es la capital en la que más se han encarecido los alquileres en ese periodo, un 51,2 %, por delante de Madrid (42,1 %) y Valencia (41,6 %).
Asimismo, Idealista afirma que la moderación de precios se ha conseguido a costa de «drenar la oferta disponible» y, en este sentido, Barcelona ha registrado la mayor caída, con un descenso del 69 % en la oferta de alquiler permanente en los últimos tres años.
La competencia, el principal problema
El principal problema de este deteriorado mercado no es solamente el precio o la escasa oferta, sino la intensidad de la competencia entre inquilinos, dice Idealista.
Según el informe, cada anuncio que sale al mercado en España recibe una media de 41 contactos interesados, un 119 % más que en 2023.
Con la excepción de Guadalajara, con 127 familias por anuncio, los mercados intervenidos son los que registran más competencia, encabezados por Vitoria, con 125 familias interesadas por cada anuncio, Pamplona con 110 familias, Barcelona con 99 familias y Lérida con 93 .
Según el portavoz de Idealista, Francisco Iñareta, esta situación está provocando una «elitización» del mercado, en el que los propietarios priorizan perfiles con mayores ingresos, estabilidad laboral y más garantías económicas, dejando fuera a jóvenes, familias vulnerables y rentas medias.










