Nueva York (EFE).- El barril de petróleo intermedio de Texas (WTI) mantendrá una tendencia de precios elevados a nivel global y será «difícil» que regrese a la barrera de los 60 dólares en el corto plazo, según estimó este miércoles Jim Caron, director de inversiones (CIO) del Portfolio Solutions Group de Morgan Stanley Investment Management.
En declaraciones a la prensa durante un evento en Nueva York, el analista anticipó que la cotización del crudo de referencia en Estados Unidos se estabilizará de forma sostenible en torno a los 80 dólares por barril hacia finales de año.
Las proyecciones de Caron coinciden con una caída del petróleo intermedio de Texas (WTI, por sus siglas en inglés) del 5,8 % ayer hasta mínimos de tres meses (76,05 dólares) por la expectativa de la firma del acuerdo de paz entre EE.UU. e Irán en Suiza este viernes.

No obstante, el WTI abrió hoy al alza, subiendo un 0,74 % para situarse en los 76,61 dólares el barril a las 09:00 hora local (13:00 GMT).
El futuro del crudo postconflicto
A pesar de la distensión geopolítica y la potencial normalización del tránsito en el estrecho de Ormuz, Caron advirtió que el restablecimiento de la capacidad global de almacenamiento y producción será prolongado.
«Incluso si el petróleo empieza a fluir, va a haber mucha demanda solo para almacenarlo y rellenar los tanques que se han agotado», explicó, coincidiendo con el informe de la Agencia Internacional de Energía (AIE), que hoy señaló que las exportaciones tardarán meses en recuperarse.
El WTI se situaba en torno a los 70 dólares por barril antes del estallido de la guerra con Irán y llegó a superar los 110 dólares en abril por los temores a una interrupción del suministro global ante el riesgo de cierre del estrecho de Ormuz.
«Si todo sale bien en el estrecho de Ormuz y si Irán es capaz de producir su petróleo… hay suficiente crudo en el mundo, sumando a Venezuela. Sin embargo, reconstruir la capacidad perdida va a tomar de 10 a 12 meses», apuntó el directivo.
Respecto al papel de Venezuela, Caron matizó que su reactivación total representa un proyecto «a largo plazo» de varios años, condicionado por el hecho de que su crudo pesado no es el que requiere idealmente el sistema de refinación estadounidense y por la cautela de las grandes petroleras norteamericanas, con excepción de Chevron, para invertir en ese país.










