Santander (EFE).- Mapfre sigue apostando por México y el presidente de la filial del grupo en este país, Manuel Aguilera, ha explicado en una entrevista con EFE que la estrategia de la aseguradora en este mercado pasa por crecer en el segmento de Vida donde hay un «enorme potencial».
La mayor fortaleza de Mapfre reside en el negocio de No Vida, que incluye autos, hogar y salud, y ahora busca crecer en el ramo de Vida, en el que ya «está bien posicionada», no solo en México sino en toda Latinoamérica, con operaciones como la adquisición de Insignia Life en el país azteca.
En 2025, el grupo Mapfre obtuvo un beneficio neto récord de 1.079 millones de euros, un 19,6 % más que un año antes, y en el primer trimestre de 2026 ganó 310,9 millones de euros, un 12,7 % más que en el mismo periodo del año anterior.
No obstante, desglosadas las cuentas por áreas geográficas, el grupo registró en Brasil un resultado récord de 268 millones de euros en 2025, el 5,1 % más, pero en el resto de Latinoamérica ganó 97 millones de euros, un 36,5 % menos.
Entre enero y marzo de este año, el negocio aportó casi 114 millones al beneficio del grupo, un 3,9 % menos; el beneficio en Brasil creció el 5,8 %, hasta los 65,4 millones de euros, mientras que en el resto de Latinoamérica descendió el 14,6 %, hasta los 48,2 millones de euros.
Al respecto, Aguilera ha achacado estos números a «dos operaciones en particular, una en Colombia y otra en México», y no a un problema de capacidad para generar beneficios.
En ambos casos han sido «factores externos», ya que en Colombia la empresa mantiene una cartera de productos de prima única en las que el beneficio se fija en función de un cálculo que hace el gobierno del salario mínimo, que llegó alrededor del 23 %, lo que provocó un resultado negativo.
En México, a final de año hubo un ajuste en materia fiscal «no solo para Mapfre sino para el conjunto del sector respecto al pago del impuesto valor agregado, que tuvo, para todos, un efecto importante en los resultados».
Latinoamérica se estanca
Aguilera, que es además director general de Mapfre Economics, reconoce que Latinoamérica tiene un problema histórico de crecimiento débil que se remonta a mediados del siglo pasado, problemas estructurales que «se han detectado pero no se han resuelto».
La productividad laboral de la zona «está estancada desde hace 40 años», explica, y detrás de ese estancamiento hay «no solo problemas de naturaleza social sino sobre todo una insuficiencia en las tasas de inversión».
El directivo no es especialmente optimista respecto al efecto que las inversiones del Gobierno chino en el continente puedan tener en las tasas de crecimiento, ya que las inversiones chinas «no llegan a todas partes, se trata más bien de inversiones ‘quirúrgicas’, centradas en acuerdos comerciales y de uso de recursos naturales».
Pero orientadas «no al desarrollo latinoamericano sino al desarrollo de la propia economía china», concluye.
Tampoco el renovado interés de la administración estadounidense es la solución al estancamiento, ya que en su opinión «hay que distinguir entre el interés del gobierno de EEUU en Latinoamérica, y el compromiso con ese continente».
Sin embargo, la administración Trump muestra un perfil «oportunista», en opinión de Aguilera, y lo que en su momento era una visión de interés compartido ahora es «un enfoque no muy distinto del enfoque chino», con la idea de reducir la injerencia china en la región para ocupar su lugar».









