Washington (EFE).- La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, aseguró este martes que la economía global está resistiendo «fuertes vientos en contra» derivados de la guerra en Irán, pero que muchas economías de peso encaran cada vez mayores presiones en sus balances fiscales, así como dificultades para financiar sus crecientes de volúmenes deuda.
«La economía global está como el barco de la nueva película de Christopher Nolan, ‘La Odisea’. Al igual que ese navío azotado por la tormenta, resiste fuertes vientos en contra derivados de altos niveles de deuda, una inflación persistente y tensiones comerciales», explicó Georgieva en un encuentro con periodistas.
La economista búlgara apuntó que hasta ahora se ha evitado el choque de oferta energética causado por el cierre del estrecho de Ormuz mejor de lo que se esperaba gracias al desbloqueo de reservas estratégicas de hidrocaburos, al incremento de oferta fuera de la zona del golfo Pérsico, a una mayor capacidad de las renovables o al retorno a la generación termoeléctrica mediante carbón en algunos países.
No obstante, recordó que las reservas de petróleo y gas «están disminuyendo» y que pronto llegará el invierno al hemisferio norte, que dispara la demanda de gas y gasóleo.
«Esto significa que la crisis energética aún no ha terminado. Un nuevo aumento en los precios del petróleo podría impulsar la inflación, obligando a los bancos centrales a mantener una política monetaria restrictiva, con graves consecuencias para los costos del servicio de la deuda y la actividad económica», apuntó.

«La incertidumbre persiste»
Georgieva subrayó que la economía global se encuentra actualmente condicionada por dos fuerzas opuestas: una reducción de oferta procedente de Oriente Medio y un aumento de la demanda derivado del impulso de la inteligencia artificial (IA), especialmente en Estados Unidos.
«El impacto neto de estas dos fuerzas es asimétrico entre países y depende de la exposición que cada uno tenga a las interrupciones energéticas, las vulnerabilidades macroeconómicas y su posición en la cadena de suministro de la IA», argumentó.
La directora gerente admitió que los riesgos para las perspectivas económicas globales «están más equilibrados» que cuando el FMI celebró sus reuniones de primavera en abril, con la guerra recién comenzada, pero que éstos «aún se inclinan a la baja, y la incertidumbre persiste».
Los temas que se debatirán en Bangkok
Con respecto a lo que debería centrar el foco en semanas y meses venideros, fue clara: «Un aumento de las presiones fiscales, evidenciado por el alza de los rendimientos de los bonos, y un proceso de desinflación estancado. Estos factores son motivo de preocupación tanto para los mercados como para los responsables políticos».
De cara a las reuniones anuales del organismo que preside y que este año se celebran en Bangkok del 13 al 18 de octubre, Georgieva señaló dos temas principales a debatir en el foro.
«Uno sería la resiliencia. ¿Qué más podemos hacer para crear las condiciones necesarias para navegar con éxito en un entorno incierto y mantener la estabilidad? Y en segundo lugar, queremos continuar un debate muy importante: cómo lograr mayor dinamismo en el futuro. No debemos olvidar que el crecimiento ha sido algo decepcionante. ¿Qué se puede hacer y cómo se puede hacer para reducir la divergencia en los devenires de la economía?», aseguró.










