La Habana (EFE).- El coste del embargo económico de Estados Unidos a Cuba, entre el 1 de marzo de 2025 y el 28 de febrero de 2026, fue de 8.083,3 millones de dólares, la mayor cifra registrada, y un 7 % más con respecto al mismo periodo del año anterior, según datos reportados este lunes por el ministro de Relaciones Exteriores cubano, Bruno Rodríguez.
En las cifras presentadas por el canciller también se establece un total acumulado de costes, desde el inicio del embargo, de más de 178.700,5 millones de dólares a precios corrientes, con un crecimiento del 4,7 % durante el último periodo estudiado.
Rodríguez también precisó que los datos presentados solo contemplan el primer mes de efectos del bloqueo energético decretado por Estados Unidos el 29 de enero.
“Los daños en estos meses multiplican los daños que se produjeron en el periodo tratado”, señaló.
Desde entonces, la isla dejó de recibir petróleo de Venezuela, su principal proveedor de las últimas décadas, y solo recibió un barco procedente de Rusia con 100.000 toneladas de crudo el pasado 30 de marzo.

El recrudecimiento de la crisis económica
Durante la comparecencia, el ministro recalcó los efectos sobre los cubanos, en el sistema de salud o en el transporte y reiteró en distintas ocasiones que “el bloqueo no castiga a un Gobierno. Castiga a la vida cotidiana de un pueblo”.
Estos datos fueron presentados por el titular de Exteriores en una conferencia de prensa para presentar el informe ‘Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba’.
El documento será adjuntado a la resolución anual que presenta La Habana ante Naciones Unidas para pedir el fin de las sanciones.
La presentación del documento coincide con un pico en las tensiones con Estados Unidos, que no ha descartado la intervención militar, y después de que el presidente Donald Trump amenazara en distintas ocasiones con tomar la isla.
Al embargo petrolero se le debe sumar el endurecimiento de las sanciones, tanto contra funcionarios cubanos como el presidente Miguel Díaz-Canel, como a empresas extranjeras con negocios en la isla, que ha provocado, por ejemplo, la marcha de hoteleras españolas como Meliá o Iberostar, así como dificultades con navieras para poder importar.
En este contexto, la crisis económica se ha agravado y La Habana puede llegar a estar con apagones que superan las 24 horas, mientras que otras zonas del país pueden estar días sin corriente.
La petición de Cuba a la ONU
Pero, además de lo externo, Cuba lleva seis años sumida en una grave crisis, en la que está achacando las consecuencias de la pandemia de la covid-19 y los errores de diseño e implementación de políticas monetarias y económicas internas, evidenciando problemas estructurales de la economía cubana.
En julio, Cuba pidió un debate especial en la ONU para denunciar las últimas medidas de Estados Unidos contra la isla, con 136 votos a favor, 9 en contra y 30 abstenciones.
Generalmente, la Asamblea General debate anualmente esta cuestión a petición de Cuba y suele aprobar un texto que reclama el levantamiento del embargo estadounidense, aunque esas resoluciones no tienen carácter vinculante. La próxima votación está prevista para el 28 de octubre.
El embargo entró en vigor formalmente el 3 de febrero de 1962, cuando el entonces presidente John F. Kennedy firmó la orden ejecutiva 3447 que decretaba el embargo del comercio con Cuba.
La Habana considera que «constituye una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos de todas las cubanas y cubanos».
El canciller asegura que «no habrá una crisis humanitaria»
Pese a negar que pueda haber una crisis humanitaria porque «nuestro pueblo es profundamente solidario», Rodríguez hizo referencia a los efectos en la vida cotidiana de los cubanos, en el suministro eléctrico, el abasto de agua, la conservación de alimentos, el transporte y la salud.
Por ejemplo, dio el dato del aumento de la mortalidad infantil situada en cuatro por cada 1.000 nacidos en 2018, que en 2025 aumentó hasta el 9,9.
«Son niños, no números. Muertes que no debieron ocurrir», afirmó el canciller cubano.

Tensiones con EE.UU.
Rodríguez calificó de «cruel castigo colectivo» las medidas de los últimos meses, asegurando que «la hostilidad y la agresión» alcanzan todos los ámbitos de la vida y buscan causar «una crisis humanitaria por la vía del castigo colectivo».
«Es el mismo sentimiento despiadado que en el genocidio en Gaza; en Cuba es silencioso, sin bombas, pero también mata», afirmó.
Durante la comparecencia, el ministro volvió a reconocer la existencia de conversaciones con Estados Unidos, aunque acusó a Washington de «falta de voluntad» para que estas avancen.
En este sentido dijo que siguen pensando que hay «una amenaza existencial» contra Cuba y que, de producirse una intervención militar, esta «provocaría un verdadero baño de sangre», en la que no solo morirían cubanos, sino también estadounidenses «en una guerra que no es suya».
Sin embargo, el canciller reiteró en diversas ocasiones que el embargo de los últimos meses es un «bloqueo naval» que en el derecho internacional supone un «acto de guerra».
«Resultados a corto plazo»
Para tratar de resolverlo, en junio, la Asamblea Nacional aprobó 176 transformaciones económicas y sociales, que han creado las bases para la entrada del mercado en su economía.
En los últimos días ya tienen base legal algunas normativas que permiten empresas privadas de más de cien trabajadores, la contratación directa, la inversión de cubanos en el exterior, el usufructo de tierras por tiempo indeterminado y una mayor apertura del comercio y el turismo.
El canciller aprovechó la cita para destacar estas transformaciones, que el economista Omar Everleny dijo a EFE son la prueba de que «Cuba va hacia el mercado».
Rodríguez dijo que esperan «resultados a corto plazo» y negó contactos sobre las reformas con Estados Unidos.
Sin embargo, dijo que múltiples cubanos en Estados Unidos así como empresas estadounidenses se han interesado por estas reformas y las posibilidades de invertir en medio de las sanciones, pese a que hay 7.000 contenedores detenidos en puertos cercanos a Cuba por este motivo, y fueron, en gran parte, contratados por la empresa privada.










