Washington (EFE).- La Reserva Federal inicia este martes una crucial reunión de dos días de duración que podría saldarse con la primera subida de tipos de interés desde julio de 2023 ante la persistente inflación en Estados Unidos y un contexto marcado por una nueva escalada del precio del petróleo debido a la guerra de Irán.
El encuentro iniciado hoy por el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Fed es el primero desde que el conflicto en Oriente Medio ha vuelto a escalar y visto nuevos frentes abiertos, con el acceso a la ruta del mar Rojo comprometido o con el cierre de un oleoducto saudí clave tras una serie de ataques.
Así, el órgano de política monetaria de la Fed se reúne con el barril de crudo ya en el entorno de los 105-110 dólares, es decir, un 60 % más caro que en febrero, cuando Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra contra Irán, y un 25 % más con respecto a fines de julio, cuando había perspectiva de un acuerdo de paz entre Washington y Teherán.

También será el tercer encuentro que preside Kevin Warsh y el primero desde que pasó a liderar la Fed en mayo en el que hay expectativas reales de una subida de los tipos -que actualmente están en una horquilla entre el 3,5 y el 3,75 %- ante el escenario que se dibuja en Estados Unidos con respecto a los incrementos de precios y a un mercado laboral con perfil resiliente.
Una prueba para Kevin Warsh al mando de la FED
Los datos más recientes del IPC, correspondientes a agosto, muestran una inflación que se mantuvo plana en el 3,4 % interanual tras haber registrado bajadas en junio y julio, mientras que el dato subyacente, que excluye energía y alimentos por su volatilidad, mostró un descenso de apenas una décima con respecto a la cifra interanual del mes anterior hasta quedar en el 2,4 %.
A su vez, Estados Unidos generó el mes pasado 162.000 puestos de trabajo, muy por encima de lo previsto por los analistas, y mostró un tasa de paro (el 4,1 %) sin cambios. Esto, unido una inflación que se resiste a enfriarse, dibuja un panorama que, según una mayoría de economistas, la Fed difícilmente puede ignorar.

El estratega jefe global de la rama de gestión de activos de JP Morgan, David Kelly, considera que el FOMC «se enfrenta a una decisión difícil en un momento complicado» y da por sentado que el órgano «subirá los tipos esta semana».
Kelly da como argumentos el nuevo encarecimiento del crudo o el informe trimestral de perspectivas de la Fed que mostró en junio que la mitad de sus economistas consultados apostaban por incrementar el precio del dinero antes de final de año.
También menciona la credibilidad que se juega el propio Warsh, que aseguró recientemente ante el Congreso que el FOMC no tolerará una inflación alta y persistente.
Posición dividida frente a subir los tipos de interés
Por su parte, el responsable de Estrategia Macroeconómica para EE.UU. de MUFG, George Gonçalves, y el economista encargado de EE.UU. en MUFG, Agron Nicaj, coinciden con la mayoría de analistas a la hora de prever que la subida de tipos será de un cuarto de punto.
Ambos apuntan a los datos de empleo e inflación, así como al «marcado tono restrictivo» del discurso que pronunció Warsh en el foro de Jackson Hole a finales de agosto, como factores que influirán en la decisión de la Reserva Federal.
«Sin embargo, seguimos pensando que subir los tipos podría acabar siendo un error de política monetaria. No obstante, al mismo tiempo, no hacer nada resultaría problemático dada la opinión reiterada de Warsh de que ‘la inflación es una elección'», escriben ambos sobre la credibilidad que se juega el presidente de la Fed, aparentemente arrinconado por sus comentarios públicos.
A su vez, el previsible incremento de tasas sitúan al nuevo presidente de la Fed -al igual que le sucedió a su predecesor, Jerome Powell- en una trayectoria de colisión con el presidente estadounidense, Donald Trump, que ha considerado incansablemente la necesidad de que Estados Unidos tenga los tipos más bajos del mundo para estimular el crecimiento.










