Fráncfort (Alemania) (EFE).- El sindicato IG Metall, el mayor del sector industrial en Alemania, lleva este lunes a las calles a miles de empleados de la industria automovilística para protestar contra los enormes recortes de empleo.
IG Metall informó de que ha preparado unos 280 eventos en todo Alemania, con el objetivo de movilizar a más de 100.000 personas en una jornada de acción nacional.
«Los empleados de la industria automovilística se oponen a las fantasías de recorte de gastos y deslocalización de los jefes de los consorcios», dice el sindicato en su web.
Inversión en las fábricas alemanas
El sindicato exige que los fabricantes automovilísticos alemanes inviertan más en sus fábricas en Alemania.
IG Metall considera que la competitividad no se logra recortando gastos, sino invirtiendo, y que no se puede culpar a los trabajadores «de una crisis que no provocaron».

Los trabajadores del motor no deben pagar el precio de los errores de gestión y las consecuencias de los conflictos geopolíticos, según la organización sindical.
La realidad es que la industria automovilística alemana atraviesa una crisis severa porque la debilidad de los mercados, la competencia de China, el exceso de capacidad y la costosa transición a la movilidad eléctrica y los aranceles de EEUU presionan los resultados de los fabricantes.
IG Metall considera que la crisis de la industria automotriz alemana es «en gran parte casera (de fabricación propia)» porque los directivos han tomado decisiones erróneas al lanzar modelos pequeños y asequibles demasiado tarde.
Avances en digitalización y baterías
También porque pasaron por alto importantes avances en digitalización y baterías y descuidaron las inversiones en tecnologías futuras y centros de producción.
Varias automovilísticas alemanas han ofrecido a sus empleados que trabajen 40 horas semanales en lugar de las 35 actuales, sin compensación económica adicional, a lo que IG Metall se opone.
IG Metall critica que la dirección de los consorcios automovilísticos espera que los empleados trabajen más, ganen menos o incluso pierdan sus empleos, mientras reparten miles de millones entre sus accionistas.
Las protestas se producen después de que el consejo de supervisión del grupo Volkswagen, que tiene marcas como VW, Skoda, Seat, Cupra, Porsche y Audi, aprobara a comienzos de este mes el recorte de otros 50.000 empleos, la mitad de ellos en Alemania y el resto en Europa.
Estos 50.000 empleos se añaden a los 50.000 que Volkswagen decidió reducir a finales de 2024, por lo que son 100.000 en total.
Volkswagen empleaba en 2024 a unas 680.000 personas en todo el mundo, incluidas las sociedades de riesgo compartido chinas, de ellas unas 293.000 en Alemania.
Pero no sólo el grupo Volkswagen recorta personal también otros fabricantes como el de la gama alta BMW, que quiere recortar 8.000 empleos hasta finales de 2027 sobre todo en puestos administrativos en Alemania.
BMW emplea a unos 154.500 personas en todo el mundo, más de la mitad de ellas en Alemania.









