Madrid (EFE).- El Banco de España ha elevado una décima, al 2,3 %, su previsión de crecimiento para 2026, si bien esa décima es el resultado neto de sumar dos décimas por la aceleración de la economía en el cuarto trimestre, de restar cuatro décimas del impacto de la guerra en Irán y de sumar otras tres décimas por el plan de respuesta del Gobierno.
De esta forma, sin la crisis por el conflicto en Oriente Medio la previsión habría subido al 2,4 %, mientras que contando con la guerra, pero sin el plan para mitigar sus efectos, habría bajado al 2 %, según las proyecciones macroeconómicas actualizadas por el Banco de España este viernes.
Al margen de la crisis sobrevenida en marzo, el crecimiento económico se seguirá apoyando fundamentalmente en la demanda interna (consumo e inversión), que aporta tres puntos porcentuales al avance del 2,3 %, mientras que la demanda externa (exportaciones e importaciones) restará 0,7 puntos.

En los próximos trimestres se seguirá creando empleo, aunque a un ritmo más moderado, del 2,2 % en 2026 (frente al 2,7 % de 2025), mientras que la productividad por ocupado permanecerá débil y la tasa de paro reduciría su ritmo de mejora con respecto a lo observado en los años precedentes, hasta situarse en el 9,9 % en este ejercicio.
La inflación se dispara casi un punto
Respecto a las proyecciones de diciembre, el Banco de España ha revisado 0,9 puntos porcentuales al alza la tasa de inflación general para 2026, hasta el 3 %, debido a varios factores, entre ellos la «sorpresa al alza» del IPC observado en los últimos meses y el «súbito encarecimiento de las materias primas energéticas -petróleo y gas- tras el estallido del conflicto».
Un encarecimiento de los alimentos en los próximos meses y un aumento de los costes de producción tirarían igualmente al alza de la tasa de inflación, señala el informe, que detalla que la rebaja de la fiscalidad energética del Ejecutivo no llegará a compensar dichos supuestos.
La inflación subyacente aumentaría un 2,7 % en 2026 y se anticipa para los próximos meses una continuidad inflacionista en los servicios.
La senda esperada de déficit público se eleva dos décimas en 2026, al 2,3 % del PIB, mientras que el nivel de deuda sobre PIB se revisa a la baja debido al mayor crecimiento del PIB nominal, de forma que bajará al 99,2 % del PIB en 2026.
La economía se ralentizará en 2027
Para 2027, el Banco de España ha corregido dos décimas a la baja la previsión de crecimiento económico, hasta el 1,7 %, por los efectos de la crisis de precios de 2026, que se trasladarían parcialmente al año siguiente, y por la reversión del impulso fiscal.
La demanda interna contribuirá con 1,7 puntos y la externa será neutra, ni sumará ni restará.
La inflación se revisa seis décimas al alza para 2027, hasta el 2,5 %, por los precios de las materias primas energéticas, por el efecto previsto de la eliminación de las ayudas al transporte público a comienzos del año y por el efecto base asociado al incremento de la fiscalidad energética.
La inflación subyacente, por su parte, se situaría en la misma tasa que en 2026, en el 2,7 %, mientras que la senda de déficit se reduce dos décimas, al 2,3 % del PIB, y el nivel de deuda sobre PIB bajará al 98,1 % en 2027.
Escenarios alternativos
El Banco de España define dos escenarios alternativos, uno adverso en el que se contempla un aumento de los precios del crudo y de la electricidad en las próximas semanas pero de forma transitoria, y otro severo que asume un conflicto bélico más intenso y duradero.
En el escenario adverso el ritmo de avance del PIB en 2026 y 2027 se reduciría hasta el 2,2 % y el 1,5 %, respectivamente, mientras que la tasa de inflación alcanzaría el 3,9 % en 2026 y el 2 % en 2027.
En el severo, la previsión de crecimiento bajaría al 1,9 % en 2026 y al 1,1 % en 2027, mientras que la tasa de inflación general se elevaría hasta el 5,9 % y el 3,2 % en 2026 y 2027, respectivamente.