Una pantalla muestra los precios del combustible en una gasolinera. EFE/EPA/Clemens Bilan

La subida de la inflación debería ser transitoria si el conflicto en Irán no se alarga

Madrid (EFE).- La guerra en Irán dibuja un escenario «complejo» y «grave» en el que reaparece el riesgo inflacionario tras el encarecimiento de la energía y por las tensiones en las rutas marítimas, una situación que debería ser «transitoria» si el conflicto no se alarga demasiado en el tiempo.

Así lo han indicado a EFE varios expertos, aunque coinciden en que se mantienen «muchas incertidumbres» sobre la duración y la escalada que alcanzará la guerra y respecto a las interrupciones de suministro del petróleo y gas a través del estrecho de Ormuz, por donde circula el 20 % del crudo mundial.

El investigador principal para Energía y Clima del Real Instituto Elcano, Gonzalo Escribano, ha reconocido que la situación es «muy seria» y «muy grave», ya que el conflicto ha provocado «un choque de oferta» que «nos va a costar mucha inflación».

No obstante, ha querido transmitir un mensaje de tranquilidad y ha dicho que «falta todavía subir algunos peldaños más en la escalada para que nos encontremos en una situación verdaderamente muy preocupante», como ocurrió al estallar la guerra en Ucrania.

De hecho, ha comparado los precios energéticos actuales con los que se alcanzaron en 2022, cuando Rusia invadió Ucrania, momento en el que el petróleo llegó a cotizar por encima de los 180 dólares, más del doble de la cotización observada este viernes, y el precio del Mibgas (mercado ibérico del gas) escaló hasta los 200 euros, cuatro veces más que ahora.

La inflación podría superar el 3 %

La Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas) prevé que la inflación se eleve por encima del 3 % de aquí al verano y que para finales de año se acerque al 2,5 % previsto antes del conflicto, mientras que el producto interior bruto (PIB) crecería dos décimas menos de lo anticipado.

Son previsiones para el supuesto de que el conflicto tenga una duración limitada a tres meses, pero Funcas reconoce que el escenario sería «significativamente más negativo» si la contienda se prolongara por más tiempo o si se destruyeran instalaciones e infraestructuras clave, ya que se producirían «disrupciones importantes en los flujos de productos energéticos».

Sobre este asunto, el director general del Instituto de Estudios Económicos (IEE), Gregorio Izquierdo, ha insistido en que la destrucción de infraestructuras o el cierre del estrecho de Ormuz tendrían un impacto sobre los precios del crudo «mucho mayor» y hay que tener en cuenta que «normalmente, la transmisión del precio del petróleo a la economía es bastante rápida».

Por ello, Izquierdo cree que es posible que la tasa de inflación correspondiente a marzo, cuyo dato adelantado publicará el Instituto Nacional de Estadística (INE) el día 27 de este mes, «ya refleje parte de este incremento de los precios energéticos».

A su juicio, por ahora se trataría de «un impacto previsiblemente transitorio» y «es pronto para determinar si este shock energético terminará trasladándose a la inflación subyacente, que es la que refleja presiones más persistentes en los precios».

Otra cuestión que se debe tener en cuenta y que podría afectar de manera directa a la evolución del índice de precios de consumo (IPC), según Izquierdo, es «el aumento de los costes del transporte y el riesgo de interrupciones en las cadenas de suministro».

Gonzalo Escribano (Elcano) ha puesto el ejemplo de los fertilizantes, que se pueden ver muy afectados por esta situación, y se trata de un elemento que encarecerá posteriormente los productos agrícolas y los alimentos.

Las presiones inflacionarias a corto plazo «pueden remitir si esto es temporal», pero algunas quedarán latentes en el medio y largo plazo, salvo que la situación se reconduzca con una cierta celeridad, ha añadido Escribano.