Lula amplía su frente progresista en un intento de ganar en la primera vuelta

Por Eduardo Davis |

Brasilia (EFE).- A diez días de las elecciones en Brasil, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva amplía la coalición con la que pretende desplazar del poder a la ultraderecha del mandatario Jair Bolsonaro y le apuesta firme a una victoria en la primera vuelta.

Los brasileños irán a las urnas el 2 de octubre y seis de las quince encuestas difundidas en las últimas dos semanas indican que ese mismo día Lula podría superar por uno o tres puntos el 50 % de los votos válidos, con lo que liquidaría la disputa.

Cuando se considera sólo la intención de voto, Lula tiene en promedio un 46 % de los apoyos, frente al 31 % que se le atribuye a Bolsonaro, pero el candidato progresista supera la mitad cuando se descarta a cerca de un 10 % que declara votar nulo o en blanco.

Con esa perspectiva, Lula entra en la recta final de la campaña decidido a pescar entre quienes apoyan al laborista Ciro Gomes o a la senadora Simone Tebet, candidata de centroderecha, que en los sondeos tienen un 9 % y un 5 %, respectivamente.

La campaña por el voto útil: «Renuncia Ciro»

La búsqueda del voto útil se concentra en Ciro Gomes, un antiguo aliado que se enemistó con Lula hace años y se mantiene en una trinchera opuesta, aunque siempre alineado a la centroizquierda.

Sin embargo, Gomes ha perdido apoyo hasta en el Partido Democrático Laborista, que lo postula a la Presidencia. El martes, unos 40 líderes históricos de esa formación le pidieron que abdique de su candidatura y declare su apoyo a Lula para «derrotar al fascismo de Bolsonaro en la primera vuelta».

Ciro Gomes candidato presidencial de Brasil por el Partido Democrático del Trabajo (PDT), en una fotografía de archivo. EFE/Joédson Alves

En ese mismo sentido se pronunciaron decenas de políticos e intelectuales de América Latina en una carta pública.

«Está a tiempo de enmendar su error, compañero Ciro. Diríjase ya mismo a sus seguidores y dígales que la urgencia de la lucha contra el fascismo no deja otra opción» que apoyar a Lula, sostiene la carta, firmada, entre otros, por el argentino Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, y el expresidente ecuatoriano Rafael Correa.

Este jueves, en un mensaje casi cifrado, el expresidente brasileño Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) dio a entender que, entre Bolsonaro y Lula, está con el líder progresista.

En una inusual nota, Cardoso pidió a los electores que voten por quien se compromete con «el combate a la pobreza y la desigualdad», con «derechos iguales para todos independientemente de raza, género u orientación sexual», con «la preservación» del medioambiente y con el «fortalecimiento de las instituciones» democráticas.

Aunque Lula admite que «sueña» con ganar en la primera vuelta, en los últimos días se ha limitado a animar a los electores a «no dejar de votar», porque «todavía no se ganó nada».

Lo hizo este mismo jueves en una reunión con organizaciones de personas de la tercera edad. «Prepárense. El día 2 se levantan, se ponen su ropa más bonita y van a votar», pidió.

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El capitán no tiene a quién escribirle

Bolsonaro, capitán retirado del Ejército, hizo esta semana un paréntesis en su campaña para asistir el lunes a los funerales de la reina Isabel II en Londres, y al día siguiente a la Asamblea General de la ONU en Nueva York.

Algunos dirigentes del Partido Liberal (PL), que lo tiene como abanderado, le han pedido públicamente ajustar sus declaraciones y acercarse a los electores de la derecha moderada o el centro, pero el capitán de la reserva del Ejército no hace más que subir el tono y complacer a sus fieles seguidores ultras.

Lo hizo en Londres, en medio del luto británico, cuando saludó a un grupo de simpatizantes brasileños y volvió a poner en duda la limpieza del sistema electoral, al asegurar que si no gana en la primera vuelta habrá «algo raro» en el escrutinio.

Luego, ante la Asamblea General de la ONU, pronunció un discurso mucho más de candidato que de jefe de Estado y lo matizó con ataques a Lula.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ante la Asamblea General de la ONU. EFE/Jason Szenes

En Nueva York también se encontró con simpatizantes y, como ya ha hecho en Brasil, los animó a corear «imbroxável», palabra que coloquialmente define en forma grosera al hombre que no falla a la hora del sexo y usa para exaltar la virilidad que dice mantener a los 67 años.

Tras esos viajes, retomó su campaña este jueves, insistió en que ganará «en la primera vuelta» y afirmó que, una vez pasado el 2 de octubre, «Lula continuará en el basurero de la historia».

Edición web: Juan David Mosos