Oviedo (EFE).- El Gobierno de Asturias espera que la nuevas medidas para la salvaguarda de la producción de acero en Europa abran la puerta al desarrollo de nuevas inversiones por parte de ArcelorMittal, como la acería eléctrica en Avilés, y que sirvan para concretar todas las programadas en las factorías asturianas con el fin de consolidar su actividad a medio y largo plazo.
El Gobierno asturiano dio en febrero la autorización ambiental al proyecto de ArcelorMittal para construir esa acería eléctrica, un proyecto que aún no ha sido aprobado por el consejo de administración de la multinacional siderúrgica y que permitiría a la planta funcionar en modo híbrido, combinando el alto horno tradicional con el nuevo sistema.
Esta acería contaría con una capacidad de 2,5 millones de toneladas anuales e implicarán la sustitución de uno de los convertidores del horno básico de oxígeno por un horno eléctrico de arco.
Según el portavoz del Gobierno asturiano y consejero de Hacienda, Justicia y Asuntos Europeos, Guillermo Peláez, con la construcción que se está acometiendo ya del horno eléctrico de Veriña, y si se concreta finalmente la inversión en la acería de Avilés, podría materializarse la planta de reducción directa de hiero (DRI) y consoldar así en Asturias una siderurgia íntegramente eléctrica.
El nuevo marco regulatorio del acero ha sido objeto de análisis en la reunión que ha celebrado este lunes el consejo de Gobierno bajo la presidencia de la vicepresidenta del Principado, Gimena Llamedo, ya que el jefe del Ejecutivo, Adrián Barbón, ha iniciado hoy un viaje a México junto a una delegación empresarial que permanecerá en el país azteca hasta el domingo.
Mayor protección para la siderurgia
La nueva normativa acordada la semana pasada entre el Consejo de la UE y el Parlamento Europeo permitirá sustituir las actuales medidas de salvaguardia de la UE sobre el acero, que expiran el 30 de junio de 2026 y supondrá una mayor protección de la industria siderúrgica frente al exceso de capacidad global.
En concreto, el nuevo sistema reduce el volumen total de los contingentes de importación de acero en aproximadamente un 47 % con respecto a las cuotas de salvaguardia de 2024 (18,3 millones de toneladas) y eleva al 50 % el derecho aplicable fuera de cuota.
También introduce del criterio de “fundición y vertido”, lo que hará posible identificar la procedencia real del acero y su trazabilidad desde el origen, con lo que se evitará la entrada en Europa de material de terceros países con transformaciones mínimas.
Para Pelaéz, este nuevo marco resulta clave para territorios como Asturias, en los que la siderurgia vertebra el tejido industrial al tiempo que sostiene miles de empleos directos e indirectos, ya que facilita la toma de decisiones empresariales a largo plazo.
El portavoz del Gobierno ha recordado también que el actual gobierno, bajo la presidencia de Barbón, ya planteó desde el primer momento la necesidad de que se aplicase un arancel ambiental al acero producido fuera de la UE y de que e adoptasen medidas que protegieran a la siderurgia europea frente a terceros países. EFE










