Luis Ruiz | Logroño (EFE).- El torero riojano Diego Urdiales ha sido el triunfador de la segunda corrida de la Feria de San Mateo de Logroño, al cortar dos orejas, mientras que Roca Rey paseó solo una y Aarón Palacio se marchó de vacío debido en gran medida al deslucido juego de los toros de Juan Pedro Domecq.
Urdiales abrió plaza con un toro justo de fuerzas, al que saludó con gusto a la verónica y al que instrumentó un quite por chicuelinas.
La primera serie por el derecho empezó a desatar al graderío, pero fue por naturales, con la mano baja, hondura y gran plasticidad, donde realmente lo bordó el de Arnedo, que tuvo que ahorrar pases porque cada vez el toro aportaba menos. Seguro con la espada, acabó faena con una estocada soberbia que le valió la oreja.
En su segundo toro se encontró con un astado noble, con el que estuvo cumbre en el saludo por verónicas, saliéndose casi hasta los medios. Urdiales vio pronto que en este sí había materia prima, le citó de lejos y toreó en redondo con la derecha.

Con la izquierda citó de frente y llegó la figura encajada y el pulso templado del riojano, que siguió toreando con una gran suavidad, un canto al buen gusto y con naturales de uno en uno antes de terminar con una estocada antológica con la que ‘Sopapo’ murió de forma instantánea.
El público no dudó y pidió las dos orejas, pero el presidente, que debutaba en el palco, solo concedió una, llevándose una bronca abrumadora, pues le cerraba así la Puerta Grande ya que en Logroño se necesita el doble trofeo de un mismo toro para tal honor.
Roca Rey se enfrentó a un segundo noble pero muy soso y justo de fuerzas, con el que no pudo estirarse de capa, aunque sí hubo un quite por tafalleras de Aarón Palacio y dos grandes pares de banderillas de Agustín de Espartinas.
El peruano inició faena de muleta de hinojos en los medios, pero ante la falta de fondo del animal hizo que aquella bajara de revoluciones, alternando después los pitones sin entusiasmar hasta un extenso capítulo galerista, que Roca sabe vender bien y que le valió una oreja.
El quinto fue un toro deslucido por pegajoso. Roca empezó a pies juntos y saliendo al tercio con poder, en los medios planteó una faena de innumerables pases sin poso, por el derecho con poco acople y por el izquierdo con muchos engachones, lo que acabó por incomodar al diestro, que optó por desistir.
El joven Aarón Palacio debutó en el tercero con un toro sin clase, deslucido y pitado en el arrastre, al que recibió con dos largas cambiadas. El aragonés entendió la poca fuerza del toro, al que dio series templadas, siempre en los medios, pero sin llegar al tendido. Cambió de mano y por el izquierdo mejoró, pero ‘Deseoso’ fue a menos y acabó doblando tras media estocada.
Cerró plaza un toro que también le dio complicaciones, al que lo recibió de nuevo de forma espectacular, de rodillas frente toriles para dar luego cuatro largas cambiadas que llevaron la algarabía a la grada.
Siguió de rodillas muleta en mano, pero el toro no terminó de humillar, poniendo a prueba el arrojo del joven torero. El público agradeció el compromiso del aragonés, que acabó con manoletinas pero falló al matar.







